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Renovables

Renovables

(Fuente: Asociación de Productores de Energías Renovables - APPA)

2018: las renovables vuelven a ser protagonistas


El año 2018 ha consolidado a las energías renovables como las tecnologías de referencia en el panorama energético nacional. Tras la recuperación paulatina del sector acaecida con las subastas de los años 2016 y 2017, las energías renovables, capitaneadas por aquellas tecnologías que han alcanzado la competitividad económica como son la eólica y la solar fotovoltaica, han demostrado que son energías fiables sobre las que puede construirse el futuro mix energético. Las subastas de 2016 (700 MW) y 2017 (8.037 MW) fueron el comienzo de una implantación que, junto a proyectos a mercado y nuevas modalidades como el autoconsumo, están llevando a la implantación de renovables nacional a niveles europeos y, en lo que a nivel de instalación se refiere, a números anteriores a la moratoria renovable.

En lo referente a la nueva potencia renovable instalada durante 2018, se percibe un movimiento en el sector mucho mayor que las cifras oficiales con las que se ha cerrado el año. Los 579 MW de renovables instalados en 2018 (392 MW eólicos y 187 fotovoltaicos, de los que la mayoría correspondió a autoconsumo) palidecerán en comparación con las cifras que veremos el año próximo dado el nivel de actividad que está teniendo el sector. No sería descabellado aventurar que veamos en 2019 un récord nacional de integración de potencia renovable en el sistema eléctrico.

A pesar de lo positivo que es la recuperación del sector, es importante señalar que esta situación se produce tras una larga moratoria que nos ha alejado peligrosamente de los objetivos marcados por Bruselas para 2020. A nadie escapa que la fecha final de puesta en marcha de la potencia renovable fruto de las subastas de 2017 (31 de diciembre de 2019) es coincidente en el tiempo con el comienzo del año 2020. Tras años de parálisis, se le pide ahora al sector renovable un esfuerzo descomunal de instalación que, de haber contado con una planificación a largo plazo y una instalación de renovable paulatina, no hubiera sido necesario.

Respecto a la electricidad aportada por las fuentes renovables, es importante resaltar la recuperación de la producción hidráulica (+85% de producción en el sistema peninsular), que ha permitido a las renovables superar en la península la barrera psicológica del 40% de generación, consolidándose la eólica como la segunda fuente de generación tras la energía nuclear en nuestro país. Es previsible que, con la entrada en producción de la nueva potencia eólica fruto de las subastas, la eólica se convierta en los próximos años en la primera fuente de generación. A nivel térmico, se experimentó un leve repunte de la solar térmica instalada en España del 2% y de la geotermia para usos térmicos (+1%) mientras que la biomasa térmica se mantuvo prácticamente estancada (-0,2%) y el biogás pasó de 53,2 ktep a 51 ktep (-4,2%). En lo referente a los biocarburantes, el sector alcanzó cifras récord de producción y exportación a pesar del incremento de las importaciones de biodiésel subvencionado en origen. El aumento de la obligación anual de biocarburantes se sumó al gran dinamismo de las exportaciones, lo que permitió incrementar la producción y estabilizar el número de plantas de biodiésel operativas en España por primera vez.

La recuperación de la hidráulica lidera el crecimiento en generación renovable

El incremento en un 85% de la generación hidráulica peninsular permitió durante 2018 que las renovables volvieran a superar la barrera del 40% de generación eléctrica en la península. A nivel nacional, el 38,5% de la generación eléctrica fue renovable, en contraposición con el 32,2% del año 2017 . Este incremento de 6,3 puntos porcentuales se debe casi exclusivamente a la variación en la hidraulicidad. Si, como era necesario para cumplir los compromisos adquiridos a nivel europeo, hubiéramos estado inmersos en un proceso activo de Transición Energética durante los años de la moratoria renovable, los números aquí reflejados hubieran sido mayores y el efecto de la sequía habría tenido un menor peso porcentual.
Gracias a la mayor hidraulicidad, la producción hidráulica pasó del 7% (2017) al 13,1% (2018). Sin embargo, la sequía experimentada en 2017 no ha servido para que el regulador modifique el efecto perverso que la regulación tiene sobre las centrales minihidráulicas. El número de horas mínimo de funcionamiento necesario para percibir retribución específica, medida para garantizar el cuidado y mantenimiento de las centrales, sigue sin contar con una excepción para casos de fuerza mayor como la sequía por lo que, si en el futuro nos encontramos con un caso similar, estas centrales volverán a ser tratadas injustamente.

El resto de tecnologías experimentaron un comportamiento similar al de años anteriores con ligeras variaciones. La producción eólica aumentó un 0,7% del 18,3% al 19%; y las tecnologías solares tuvieron una aportación porcentual ligeramente menor (del 5,2% al 4,7%) debido a una menor producción eléctrica.

De cara a la planificación de nuestro mix renovable, especialmente en lo que a generación eléctrica se refiere, es importante señalar la necesidad de elegir un mix renovable diversificado que tenga en cuenta la complementariedad de tecnologías y no caer en la tentación de apostar únicamente por las tecnologías que hoy cuenten con un menor coste. La gestionabilidad del sistema ha de tenerse en cuenta para que variaciones estacionales o interanuales de recurso (hidráulico, eólico, solar…) puedan minimizarse en el contexto global.

Impulso por las subastas…

Es indudable la importancia que las subastas celebradas en 2016 y 2017 han tenido en la reactivación del sector renovable nacional. A pesar de los distintos errores que se cometieron, que ya fueron denunciados por las asociaciones y solo corregidos en parte, las subastas han servido a su propósito de dar una potente señal a los mercados y permitir a las empresas poder llevar a cabo gran parte de los proyectos adjudicados.

En 2016 se adjudicaron 700 MW, 500 a eólica y 200 a biomasa. Respecto a 2017, los 8.037 megavatios renovables subastados en las dos subastas de 2017 se distribuyeron en 4.107,5 MW eólicos (51,1%), 3.910,1 MW (48,7%) fotovoltaicos y 19,3 MW (0,2%) de otras tecnologías (biogás, hidráulica, residuos renovables…). Es importante resaltar que la competitividad alcanzada por las tecnologías eólica y fotovoltaica – corroborada por análisis como el de Bloomberg New Energy Finance – ha permitido no solo que la potencia adjudicada en 2017 lo haya sido sin necesidad de retribución económica adicional al mercado, algo tremendamente positivo para la sostenibilidad económica de nuestro sistema eléctrico, sino también para que se produzca en los escenarios contemplados a futuro una concentración de estas tecnologías en el mix renovable.

Debemos resaltar la necesidad de contar con un mix renovable diversificado y que tenga en cuenta la gestionabilidad del sistema. Las previsiones auguran que en la próxima década se supere el 60% de la producción eléctrica con fuentes renovables y, para 2050, todo nuestro mix energético debe estar descarbonizado. Esto no será posible sin la integración de renovables gestionables y que aporten firmeza al sistema.

…y consolidación de otras vías de financiación
Si durante 2018 hemos vivido el frenesí de la instalación, es necesario resaltar que esta nueva potencia no ha venida únicamente por las subastas realizadas. Numerosos proyectos de parques eólicos y plantas fotovoltaicas han comenzado su desarrollo sin necesidad de un paraguas regulatorio. La consolidación de los contratos de compra venta de energía (conocidos como PPA por su equivalente inglés Power Purchase Agreement) ha ayudado a numerosas empresas del sector a conseguir financiación para sus proyectos sin necesidad de haber sido concesionarios en las subastas de 2016 y 2017.

De cara al futuro, parece claro que estas dos tecnologías (eólica y fotovoltaica) no necesitarán un impulso mayor que la propia señal de precios del mercado mayorista. Sin embargo, es importante señalar que, para alcanzar un mix renovable diversificado y gestionable, seguirán siendo necesarias las subastas para tecnologías específicas, tanto porque estas aporten gestionabilidad y firmeza al sistema, como porque necesiten aún recorrer sus curvas de aprendizaje o bien por ambos motivos.

Durante el año 2018, también vimos el cambio regulatorio del Real Decreto-ley 15/2018 que comenzó a modificar las condiciones del autoconsumo en España. Esta modalidad de generación, que está mayoritariamente apoyada en tecnología fotovoltaica por una cuestión de costes, introduce nuevas modalidades para el desarrollo renovable. El autoconsumo, tanto industrial como doméstico, abre una nueva etapa de generación distribuida en nuestro país. El --% de la nueva potencia fotovoltaica se desarrolló en esta modalidad. Si bien durante los próximos años el efecto de las subastas y los grandes proyectos anunciados eclipsarán el peso del autoconsumo, se trata de una nueva forma de entender el desarrollo renovable que no ha de ser obviada.

Expectativas futuras
De cara al futuro, 2018 ha mandado dos claros m

nsajes de refuerzo al sector renovable, tanto europeo como nacional. Por un lado, la aprobación en el Parlamento Europeo de la Directiva Europea de Renovable (REDII) y, por otro, el inicio de la tramitación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE).

La aprobación en el Parlamento Europeo, por abrumadora mayoría (79% de los votos), de la Directiva Europea Renovable “REDII” fija en el 32% el porcentaje de renovables en el mix energético europeo para el año 2030. A nivel nacional, el inicio del debate y tramitación de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (LCCTE), que marca un 35% de renovables en energía y un 70% en electricidad para 2030 dotó en 2018 al sector de un renovado optimismo. Hasta el año 2030 las inversiones asociadas a la Transición Energética necesitarán unos 100.000 millones de euros y podrían crear más de 130.000 empleos en el sector renovable nacional. Para conseguirlo, el sector renovable confía en que la LCCTE siente las bases de una necesaria estabilidad regulatoria y marque una planificación a medio y largo plazo.

Regulación para afianzar la Transición Energética

La publicación en la Web del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital (MINETAD la Propuesta de Real Decreto de Acceso y Conexión a las Redes de Transporte y Distribución, también ha supuesto un mensaje esperanzador por parte del gobierno al sector en un tema importantísimo. Este borrador prevé una prórroga de los derechos de acceso para los puntos concedidos con anterioridad la vigente Ley del Sector eléctrico, los que caducarían el 31 de diciembre de 2018. Además, proponía la regulación de un procedimiento de renovación para los permisos de acceso y conexión otorgados con anterioridad a la entrada en vigor de la Ley 24/2013).

Otra de las novedades fueron las modificaciones propuestas para las instalaciones de autoconsumo: creación de un registro y simplificación administrativa. Esta propuesta de Real Decreto de acceso y conexión, finalmente no se publicó en el año 2018, debido fundamentalmente al cambio de gobierno a las pocas semanas de publicarse este borrador.

En el mes de noviembre de 2018, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a través de la Sala de Supervisión Regulatoria, aprobó la Propuesta de metodología de cálculo de la tasa de retribución financiera de la actividad de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos para el segundo período regulatorio 2020-2025.

En la propuesta se utiliza como referencia para fijar la rentabilidad el coste medio ponderado del capital (WACC) y plantea para las instalaciones renovables una rentabilidad del 7,1%. Cabe recordar que, en el primer informe, del que se informó en el Flash Informativo 28/2018, el valor propuesto de la tasa de rentabilidad era del 7,04%, cifra alejada del 7,39% que se aplica actualmente a todas las instalaciones puestas en marcha antes de la aprobación del Real Decreto-ley 9/2013. El Ministerio para la Transición Ecológica deberá evaluar ahora si acepta la propuesta de la CNMC sin modificaciones o realiza cambios de cara a la retribución de las instalaciones en el segundo período regulatorio.

En este mismo mes de noviembre de 2018, el Gobierno de España remitió a los grupos parlamentarios para el inicio de la negociación en el Congreso de los Diputados, el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Este anteproyecto contiene importantes aspectos que afectan al sector renovable nacional. La Ley busca cumplir los objetivos marcados en el Acuerdo de París y acelerar la descarbonización de la economía. De entre los diversos puntos tratados, destacamos los siguientes, como objetivos para el 2030 se propone que alcanzar un 35% renovables en consumo de energía final, lo que supone en el caso de generación eléctrica el porcentaje de renovables alcanzará el 70%.

Para este desarrollo de renovables durante el 2020-2030, se proponen procedimientos de concurrencia competitiva, mínimo 3.000 MW potencia eléctrica al año de renovables, o cantidad de energía equivalente bajo un marco normativo estable, predecible, eficiente y claro.

A nivel nacional, el inicio de la tramitación de la LCCTE debería haber continuado con la remisión a Bruselas del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) antes del fin de 2018. Finalmente, este envío se demoró hasta bien entrado el año 2019.

Sea cual sea, finalmente, el objetivo nacional de renovables (32% europeo, 35% LCCTE o 42% PNIEC), esto implica que, en los próximos once años nuestro país deberá realizar un esfuerzo similar al realizado en las cuatro últimas décadas. Para ello, las empresas deberán acometer inversiones en torno a 100.000 millones de euros en nuestro sistema energético, unas inversiones que necesitarán de altas dosis de seguridad y certeza jurídica.

Para el año 2030, además del 35% de renovables en energía, la futura LCCTE marca como líneas generales que contaremos con un 70% de electricidad procedente de fuentes limpias, cifra que será del 100% en 2050. Estas líneas generales, también recogen la instalación de un mínimo de 3.000 MW de potencia renovable al año en el período 2021-2030, lo que significa el inicio de una planificación ordenada a largo plazo ampliamente demandada por el sector. Las políticas “stop and go” que han regido el desarrollo renovable nacional fueron fruto de la improvisación y supusieron pérdidas de decenas de miles de empleos y cientos de empresas. Errores que, en el futuro, debemos evitar a toda costa.

La necesaria planificación de la Transición Energética

Desde el sector renovable, las empresas reclaman predictibilidad en la Transición Energética, dado el alto volumen de inversiones que deberá acometer el sector privado para dar respuesta a los objetivos fijados para 2030. El volumen de potencia que deberá ser instalado anualmente para alcanzar los objetivos fijados sobrepasa los 3.000 MW anuales que inicialmente se anunciaron como nueva potencia en concurrencia competitiva. A pesar de este volumen, se desconoce cuándo se celebrarán nuevas subastas o en qué momento y de qué forma se planificará la incorporación de nuevos megavatios renovables en el sistema. En ese sentido, la planificación de la Transición Energética es fundamental para acometer las inversiones.

Un 70% de electricidad renovable implica que la contribución al mix energético de las renovables eléctricas se limitará al 17,5% si no se avanza en la electrificación. Para alcanzar el 35% marcado para 2030, el 17,5% restante de contribución renovable deberá provenir de renovables térmicas y en el transporte. En 2017, las renovables solo representaron el 13% de la energía primaria en Europa y el 12,2% en España, siendo las renovables térmicas el 6,4%. El esfuerzo que debemos realizar en implantación de renovables eléctricas debe estar acompañado por un impulso a las renovables térmicas y a los biocarburantes, hoy por hoy la vía más eficiente para incorporar renovables al transporte.

Impulso a la electrificación y las renovables térmicas y en transporte

La incorporación de las energías renovables en los usos térmicos y el transporte será fundamental para la consecución de las metas marcadas. Es muy importante recordar que, aunque se cumplan los ambiciosos objetivos de electrificación en la movilidad marcados por el Ministerio para la Transición Ecológica de 5 millones de vehículos eléctricos en 2030, esto querría decir que entre el 70 y el 80% del parque circulante de vehículos ligeros en 2030 seguiría siendo de combustión, siendo los biocarburantes y el biogás las únicas opciones para aumentar la cuota de renovables en la inmensa mayoría del parque móvil.

Los biocarburantes de producción nacional aumentan la seguridad energética española y no implican cambiar importaciones de combustibles fósiles por importaciones de biocarburantes. El producto elaborado en España cumple con todos los estándares de calidad y sostenibilidad exigidos por la Unión Europea por lo que las medidas que favorecen la introducción de biodiésel extranjero – que en ocasiones ya se encuentra subvencionado en origen – suponen problemas adicionales a la industria nacional que se encuentra desde hace años trabajando muy por debajo de su capacidad de producción y compitiendo en condiciones desfavorables con otros países donde los citados estándares de calidad y sostenibilidad no son aplicables.

Liderando una apuesta global por las renovables

Los objetivos aprobados por el Parlamento Europeo, secundados y superados por los propios planes nacionales, permiten que Europa se posicione para aprovechar el recurso energético renovable y reducir la dependencia energética del Viejo Continente. Pero también es la respuesta a una carrera por liderar industrial y tecnológicamente un importante mercado global de energías renovables.

Este mercado hace tiempo que no se puede medir con facilidad por las inversiones realizadas pues, debido a la rápida reducción de costes de las tecnologías renovables, el volumen de inversiones está desacoplado de la nueva potencia renovable que se incorpora, año a año, al sistema energético mundial. Según Blommberg New Energy Finance (BNEF), 2018 fue el quinto año consecutivo en el que se superaron los 300.000 millones de dólares de inversión anual en energías renovables. Ese es el mercado que está en juego para los próximos años.

Con una reducción del 8% en la inversión respecto a 2017, las inversiones se situaron en 2018 en 332.100 millones de dólares. A pesar de este descenso, se incrementó la potencia en las principales tecnologías. En eólica, la inversión global aumentó un 3% hasta los 128.600 dólares, con grandes avances en eólica offshore. En fotovoltaica, a pesar de caer un 24% las inversiones hasta situarse en los 130.800 millones de dólares, la potencia pasó de los 99 GW que se instalaron en 2017 a cerca de 109 GW en 2018. Una muestra más de que la comparación entre inversiones y nueva potencia instalada corrobora la fuerte reducción de costes de esta tecnología.

La biomasa vio aumentar sus inversiones un 18%, los biocarbura antes un 47% y la geotermia un 10% a nivel mundial. Junto con las energías marinas, estas fueron las principales tecnologías que aumentaron su inversión más allá de eólica y fotovoltaica en todo el mundo. La minihidráulica tuvo un descenso de cerca del 50% de nueva inversión hasta situarse en los 1.700 millones de dólares.

Como podemos comprobar, estamos ante un mercado que, de forma sostenida, supera año tras año los 300.000 millones de dólares a escala global. Un mercado en el que España, con su experiencia previa de integración, sus empresas y magníficos profesionales, puede recuperar la posición de liderazgo que nunca debió perder.

Para beneficiarnos de la reducción de costes de las tecnologías renovables y el magnífico recurso renovable nacional, así como para desarrollar una industria nacional que nos permita liderar el sector a nivel mundial, seguimos reclamando estabilidad regulatoria para el desarrollo de las renovables y acometer la transición energética. Confiando en que, tras los cambios políticos vividos en 2018, se alcance finalmente un consenso en lo que al cambio de modelo energético se refiere y disfrutemos de un escenario a medio y largo plazo estable y predecible.

1. BIOCARBURANTES

El sector alcanzó en 2018 cifras récord de producción y exportación pese al incremento de las importaciones de biodiesel subvencionado. El sector de los biocarburantes en España alcanzó en 2018 cifras récord de producción y exportación pese al importante incremento de las importaciones de biodiésel subvencionado procedente de Argentina e Indonesia. El ya previsto aumento de la obligación anual de biocarburantes –desde el 5,0% de 2017 al 6,0% de 2018– trajo consigo un nuevo repunte del consumo del biodiésel y bioetanol, lo que unido al gran dinamismo de las exportaciones permitió a la industria española incrementar su producción y sus ratios de utilización de la capacidad instalada, estabilizándose por primera vez el número de plantas de biodiésel operativas en España.

La creciente llegada al mercado español de biodiésel argentino e indonesio ha sido consecuencia de la decisión adoptada por la Unión Europea (UE) en 2018 de eliminar los derechos antidumping que venían aplicándose a dichas importaciones desde noviembre de 2013. .En el ámbito regulatorio interno se pusieron el año pasado las bases para permitir la puesta en marcha el 1 de enero de 2019 tanto del sistema definitivo de verificación de la sostenibilidad, como del mecanismo de doble cómputo de algunos biocarburantes a efectos del cumplimiento de los objetivos establecidos.

2. BIOMASA

La biomasa, clave para el desarrollo de la bioeconomía en España

Durante el ejercicio 2018, los proyectos de biomasa han continuado avanzando, tanto en su vertiente térmica como eléctrica (con los proyectos adjudicados en la subasta de 2016 en construcción), contribuyendo a instaurar un nuevo sector productivo localizado fundamentalmente en el medio rural con un fuerte carácter industrial y muy intensivo en generación de empleo. El enorme potencial de recursos biomásicos, la necesidad de reindustrialización y la dinamización del medio rural, así como las iniciativas privadas junto con las estrategias de economía circular seguidas en las políticas marcadas por la Comisión Europea, enmarcan un contexto favorable para el impulso de la biomasa como elemento clave para fomentar la bioeconomía.

La biomasa representa un porcentaje muy modesto en el mix de generación electricidad en España. Del total de producción de energía eléctrica en 2018, la biomasa, el biogás y los residuos renovables (la fracción orgánica de los residuos municipales - FORM) supuso menos de un 2%  del total. Este porcentaje de generación realmente no es representativo de la importancia estratégica de la biomasa para el país, pues se trata de una energía renovable con capacidad de contribuir sustancialmente a los objetivos de numerosas políticas medioambientales y socioeconómicas. El mercado de producción energética no debería basarse exclusivamente en criterios de coste marginal de producción, sino que deberían considerarse asimismo otros aspectos clave para el desarrollo del país como la capacidad de vertebración territorial, de valorización de residuos, de ahorro de emisiones y de evitación de grandes incendios forestales, entre otros.

En lo referente a la generación térmica, a pesar de la abundancia de recursos biomásicos accesibles, los combustibles fósiles permanecen como primera opción siendo ampliamente utilizados tanto en edificaciones como en industrias, en detrimento de otras fuentes de generación sostenibles y autóctonas como la biomasa. En este sentido, resulta determinante la ausencia de mecanismos de fomento de la demanda, tales como incentivos fiscales estables y suficientes para impulsar la transición energética del mix de generación térmica. En lo que respecta a sistemas de calefacción de distrito, de acuerdo con el censo 2018 de redes de calor y frío elaborado por ADHAC (Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío), en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en España existen 300 redes de climatización de distrito alimentadas por biomasa de las 402 redes de climatización censadas, lo que supone un crecimiento del 10% con respecto a 2017. Sin embargo, la potencia instalada de las redes de climatización alimentadas por biomasa (18%) es significativamente inferior a la potencia instalada de las redes de climatización alimentadas por gas (82%).

En lo que respecta al biogás, en noviembre de 2018 se publicó en el BOE la Orden TEC/1174/2018, de 8 de noviembre, por la que se establecen los parámetros retributivos de las instalaciones tipo aplicables a las instalaciones de tratamiento y reducción de purines aprobadas por la Orden IET/1045/2014, de 16 de junio, y se actualizan para el semiperiodo 2017-2019. Esta regulación permitió despejar la incertidumbre existente previamente sobre las instalaciones de purines que cerraron en su totalidad. Asimismo, contribuyó a reactivar el interés empresarial en dichas instalaciones, favoreciendo la compraventa de este tipo de activos. En 2018 también se ha trabajado por sentar las bases del desarrollo del biometano en España. La colaboración público-privada está resultando esencial para conseguir establecer los mecanismos que permitan contar con un mercado de biometano en España en el corto plazo, así como su inyección en la red de gas.

A nivel autonómico, en 2018 se han puesto en marcha dos importantes iniciativas de apoyo al sector de la biomasa. La Estrategia Regional de la Biomasa Forestal de Castilla-La Mancha, publicada en septiembre de 2018; mediante la cual el Gobierno Regional pretende impulsar el sector primario asociado al aprovechamiento con usos energéticos de la biomasa forestal, desarrollando una cadena de valor basada en la gestión sostenible de los montes asociada a la creación de empleo en las zonas rurales y, al mismo tiempo, gracias a su consumo con fines energéticos permite contribuir a la mitigación de los efectos del cambio climático por sustitución de los combustibles fósiles. Esta Estrategia define cuatro líneas estratégicas, con sus correspondientes medidas, en las que se articulan actuaciones concretas. Una de las acciones contemplada en dicha estrategia es ‚Propuesta de proyecto piloto de biorrefinería a partir de biomasa forestal’.   

El elevado potencial de biomasa con el que cuenta España constituye el principal punto de partida para el desarrollo de biorrefinerías, puesto que la biomasa es la materia prima a partir de la cual se obtendrán energía, productos químicos, materiales, alimentos y piensos. Además, tanto por su climatología como por su geografía, España posee unas condiciones óptimas para la producción primaria de determinadas biomasas, lo que posibilitaría utilizar tierras hasta ahora marginales o abandonadas y dinamizar áreas rurales e industriales.

La Estrategia Andaluza de Bioeconomía Circular con Horizonte 2030, aprobada en septiembre de 2018 establece políticas autonómicas para impulsar una producción y consumo sostenible basada en el aprovechamiento integral de los recursos biológicos generados por los sectores agroalimentario, pesquero y forestal para la fabricación de productos de valor añadido, la generación de bioenergía y la prestación de nuevos servicios. Las medidas recogidas en la misma se dirigen a propiciar un crecimiento económico innovador y sostenible enfocado al desarrollo de las zonas rurales, con tres grandes objetivos: incrementar la disponibilidad de la biomasa aprovechable, aumentar el número de bioindustrias (y biorrefinerías) y favorecer el consumo de bioproductos y sus mercados.

A nivel europeo, el 11 de octubre de 2018, la Comisión Europea publicó una actualización de la Estrategia Europea de Bioeconomía, confirmando de esta forma su interés en mantener activa la bioeconomía en la agenda europea. Esta Estrategia aborda la producción de recursos biológicos renovables y su conversión en productos vitales y bioenergía con el fin de mejorar y ampliar el uso de estos recursos para enfrentar los desafíos globales y locales, como el cambio climático y el desarrollo sostenible. En línea con los objetivos de la anterior Estrategia de Bioeconomía publicada en 2012, esta nueva Estrategia pondrá en marcha 14 medidas específicas en 2019, que se llevarán a cabo siguiendo tres líneas principales de acción: ampliación y fortalecimiento de los sectores de base biológica, despliegue rápido de la bioeconomía local en toda Europa y proteger el ecosistema y entender las limitaciones ecológicas de la bioeconomía.

La actualización de la Estrategia de Bioeconomía forma parte del esfuerzo de la Comisión por impulsar el empleo, el crecimiento y la inversión en la UE. Su objetivo es mejorar y ampliar el uso sostenible de los recursos renovables para enfrentar los desafíos globales y locales, como el cambio climático y el desarrollo sostenible, maximizando su contribución a la Agenda 2030 y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), así como al Acuerdo de París.

La valorización energética de la biomasa es una alternativa eficiente y sostenible a la urgente necesidad de reorientar el modelo productivo de nuestro país hacia un modelo circular basado en la bioeconomía. El tratamiento de todo tipo de residuos permite mitigar emisiones de gases contaminantes, evitar el deterioro de ecosistemas y reducir el riesgo de incendios.

En este sentido, la Plataforma Tecnológica y de Innovación BIOPLAT ha seguido la tendencia marcada por las Estrategias de Bioeconomía Europea y Española, y se ha adaptado a los nuevos mercados objetivo para dar respuesta a las necesidades y actividades de los miembros de BIOPLAT, que abarcan desde los biocombustibles y sistemas bioenergéticos avanzados hasta los bioproductos (biomateriales, bioquímicos, etc.). Por ello, la denominación de BIOPLAT ha evolucionado a: Plataforma Tecnológica y de Innovación en ‚Biomasa para la Bioeconomía’.

3. EÓLICA

El renacer del sector eólico tras las subastas

En el año 2018 se instalaron en España 392 MW eólicos, la cifra más alta desde el año 2012 cuando se decretó la moratoria del sector renovable nacional. Según los últimos datos publicados por la CNMC y REE, la potencia eólica instalada ascendió a 23.484 MW. Estos datos, unidos a la evolución de los últimos cinco años, hacen que, desde el año 2013, en España se han instalado 543 MW nuevos de capacidad eólica, muy lejos de los datos de años anteriores en los que se llegó a superar en alguna ocasión los 2.000 MW anuales.

El año 2018 ha estado marcado por la puesta en marcha, todavía inicial, de algunos de los proyectos adjudicados en las subastas del año 2016 y 2017. Estas puestas en marcha han significado el resurgimiento del sector eólico nacional, después de unos años marcados por la escasa instalación de nuevos parques eólicos en nuestro territorio. Las inversiones han vuelto al sector eólico, tanto en lo que se refiere a nueva potencia instalada como a nuevos desarrollos de cara al futuro, con el objetivo de cumplir con los compromisos europeos a 2030 y a 2050, en los que la eólica está llamada a ser una de las tecnologías protagonistas.

Las subastas celebradas en 2016 y 2017, adjudicaron un total de 4.610 MW eólicos entre las tres subastas celebradas, habiendo sido un reparto de 500, 2.980 y 1.130 MW respectivamente. Durante 2018 hemos visto la puesta en marcha de parte de esa potencia, sin embargo en 2019 se espera que gran parte de ese contingente se ponga en marcha. No obstante, es previsible que parte de esa potencia no se ponga en marcha por problemas administrativos, y de licencias y plazos.

Esta actividad, fruto de las subastas realizadas en los años anteriores, ha hecho que se haya abierto el apetito inversor de las compañías nacionales e internacionales, en el que el panorama, eminentemente renovable, que se presenta en los próximos años, nos empuja a un desarrollo del sector eólico a nivel nacional.

Desde el sector renovable siempre hemos defendido que el desarrollo se debe hacer de forma planificada, con vistas a medio y largo plazo y tratando de evitar desarrollos abruptos como los que hemos experimentado en los últimos años. Sin embargo, no deja de ser buena noticia que se haya vuelto a relanzar un sector puntero para la economía y la industria española, como es el eólico, con una capacidad exportadora que supera los 2.500 millones de euros anuales.

Por otra parte, el sector eólico ve con preocupación la situación de las instalaciones existentes. Existe una gran incertidumbre respecto a su retribución más allá del año 2020, fruto de la injusta regulación que rige los desarrollos ya en marcha. A 31 de diciembre del año 2019, finaliza el primer periodo regulatorio y, a día de hoy, las instalaciones eólicas no saben cuál va a ser su retribución a partir de esa fecha, aspecto que genera una alta inseguridad jurídica.

Además de esto, gran parte del parque eólico nacional ha avanzado bastante en su vida útil regulatorio y, con el panorama actual, se desconoce cuál va a ser su futuro. En este caso, muchas instalaciones deberían empezar a contar con un marco normativo y retributivo que facilite el alargamiento de su vida útil y que, en otros casos, se pudiera contar con la posibilidad de repotenciar instalaciones eólicas existentes.

En cuanto al balance macroeconómico, el sector eólico aportó 2.209 millones de euros, en su mayoría (81%) de forma directa, al PIB nacional en 2017, último año del que se dispone información consolidada. Por su parte, el sector empleó a 20.199 personas en 2017, cifra lejana a los 41.438 trabajadores con los que contaba en 2008. Las perspectivas futuras, con el fuerte incremento de actividad fruto de los proyectos en curso, hace previsible que en los próximos años aumente sustancialmente tanto la cifra de emplos como la aportación al PIB.

El sector eólico sigue demandando una planificación a largo plazo, buscando desarrollos razonables y competitivos y alejándonos de la improvisación que ha sido el lastre del sector en el pasado. Una planifiación a largo plazo que permita aprovechar la riqueza nacional en recursos renovables y el liderazgo tecnológico de nuestras compañías. Es vital consensuar una estrategia de transición energética que se plasme en un marco regulatorio estable con una retribución predecible. De esta forma, se generará riqueza, empleo e industria nacional alrededor del sector eólico.

4. GEOTERMIA

Geotermia en España: paso a paso

La energía geotérmica es una opción real y accesible para contribuir a nuestros objetivos energéticos. Sin embargo, a pesar de su gran potencial de utilización en España, tanto para usos térmicos a escala doméstica como a escala industrial para generación de energía eléctrica, la geotermia ha seguido experimentado un paulatino avance a lo largo de 2017.

La generación de calefacción, refrigeración y electricidad a partir de geotermia resulta una opción energética viable en España, con capacidad de aportar al mix energético español una energía renovable sólida y versátil, con gran potencial para contribuir a las políticas de mitigación del cambio climático que se implementen en España, así como para generar empleo asociado a un modelo productivo basado en instalaciones renovables altamente eficientes. En 2018 la energía geotérmica en España ha continuado avanzando, fundamentalmente en sus usos térmicos, tanto a escala doméstica como a escala industrial.

La generación de energía geotérmica para usos eléctricos ha comenzado a reactivarse en 2018. Las empresas energéticas han demostrado interés en esta tecnología renovable que cuenta con unos costes de producción muy competitivos y unas capacidades muy valiosas para el sistema, como son la aportación de carga base verde y de gestionabilidad. El Gobierno de Canarias y los Cabildos han puesto de manifiesto su interés en la generación eléctrica a partir de geotermia, promoviendo proyectos de investigación y estudios para caracterizar el recurso geotérmico de las islas, cuyo conocimiento sin duda será clave para el desarrollo de futuros proyectos de geo-electricidad.

En cuanto a la energía geotérmica para usos en climatización (generación de calefacción y refrigeración) y producción de A.C.S (agua caliente sanitaria), ha continuado disfrutando en 2018 de un avance creciente. La instalación de sistemas de intercambio geotérmico para usos térmicos se ha intensificado en todo tipo de edificios, tanto en obra nueva como en rehabilitación. No tanto como se está haciendo en el resto de países de nuestro entorno, donde los ratios de instalaciones por habitante superan ampliamente los ratios españoles, pero el sector continúa avanzando en España. Además, las administraciones públicas han incrementado la instalación de sistemas de intercambio geotérmico para su uso en climatización debido a la necesidad de que los nuevos edificios públicos se ajusten al concepto de ‚edificios de energía casi nula’ (Nearly zero-energy buildings, NZEB)’ promovido por la Unión Europea. Este hecho ha resultado favorable para la implementación de este tipo de instalaciones en España durante el último año.

Unas medidas fiscales adecuadas que promuevan la instalación de este tipo de sistemas de climatización renovable sin duda permitirían que los sistemas de intercambio geotérmico jueguen un papel relevante en la descarbonización y en el suministro y la demanda energética del país en su camino hacia una transición energética sostenible. Se trata de una tecnología de producción de energía renovable continua, 24 horas al día, 365 días al año. Sin impacto visual alguno, sin torres de refrigeración y que no contribuye al efecto ‚isla de calor’, aspectos muy relevantes para su penetración en los núcleos urbanos.

En lo que respecta a sistemas de calefacción de distrito, de acuerdo con el censo 2018 de redes de calor y frío elaborado por ADHAC (Asociación de Empresas de Redes de Calor y Frío) en colaboración con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE), de las 402 redes censadas en España el 72% consumen energía renovable. Las redes de geotermia representan el 2% del total con 8 redes censadas: existen 5 redes de climatización de distrito alimentadas por geotermia: 5 con energía geotérmica, 1 combinada con biomasa, otra combinada con biomasa y energía solar térmica, y otra combinada con biomasa y gas natural.

Por otro lado, para conseguir un óptimo desarrollo del mercado de climatización con sistemas de intercambio geotérmico en España, resulta clave contar con profesionales adecuadamente formados. La formación en este prometedor sector profesional se encuentra entre los ámbitos de las ciencias de la tierra, la ingeniería de la climatización, la edificación y las energías renovables.

Por ello, la Plataforma Tecnológica Española de Geotermia (GEOPLAT), en colaboración con la Asociación Internacional de Geo-educación por un Mercado de Climatización Geotérmica Sostenible–Geotrainet, organizó en 2018 la tercera edición del curso de Diseño de Sistemas de Intercambio Geotérmico, cuyo esquema formativo es el oficial europeo que está siendo implantado progresivamente en los distintos Estados miembros de la Unión Europea. El curso tuvo lugar en Bilbao en colaboración en el Ente Vasco de la Energía y con el apoyo del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX).
También, durante 2018, GEOPLAT ha continuado colaborando con el Instituto Nacional de las Cualificaciones del Ministerio de Educación para contribuir a desarrollar las bases de las futuras cualificaciones formativas en sistemas de climatización geotérmicos que se implementarán en España. Las nuevas cualificaciones formativas servirán para desarrollar cursos de formación profesional de grado superior y medio, así como cursos oficiales de formación profesional para desempleados y también permitirá acreditar oficialmente con el correspondiente título a los instaladores experimentados. Estarán publicadas en el Boletín Oficial del Estado (BOE) a lo largo de 2019.

5. MARINA

Energías renovables marinas españolas: posicionándose en Europa

Cuando hablamos de energías renovables marinas nos estamos refiriendo a aquellas tecnologías que extraen el recurso energético en el mar: Energías Oceánicas (olas y corrientes fundamentalmente) y también la Energía Eólica Marina (eólica offshore) cuyo vector energético es el viento pero su instalación tiene lugar en un entorno marino, con unos requerimientos técnicos ambientales y logísticos similares a las tecnologías oceánicas.
En cuanto a las Energías Oceánicas, se puede afirmar que el interés comercial sigue considerablemente creciendo a nivel mundial a pesar de que aún quedan por resolver algunas cuestiones como los altos costes de inversión y dificultades técnico-logísticas. Es verdad que las señales de mercado que el sector necesita, vitales para su avance hacia la comercialización, no son del todo claras aún, o al menos no tan contundentes como se esperaban.

En el ámbito de las olas y las corrientes, el horizonte de implantación es a medio y largo plazo, con diversos proyectos en marcha de I+D y de demostración para avanzar en la consolidación tecnológica y, por supuesto, en la necesaria reducción de costes. El objetivo final es lograr tecnologías competitivas lo antes posible para complementar a otras las tecnologías renovables más desarrolladas en la senda europea hacia el 100% renovable, ya que podrán ayudar a la seguridad de suministro.

Las corrientes marinas (tidal) son un recurso muy predecible y disponible en zonas muy concretas del mundo. Dentro de las oceánicas, es el subsector más avanzado. Ya se ha alcanzado una convergencia tecnológica (hacia turbinas sumergidas de eje horizontal) y comienzan a verse los primeros parques demostrativos con turbinas fijadas al lecho marino. Existen también varios conceptos flotantes en desarrollo para extraer energía de las corrientes marinas, en la que España tiene agentes protagonistas muy bien posicionados.

La energía de las olas (energía undimotriz) se encuentra más alejada del mercado, aunque hay un gran número de entidades implicadas a nivel mundial con tecnologías divergentes. Hay casi medio centenar de Centros de Ensayo en todo el mundo, cada uno con objetivos y desafíos específicos (tramitación y permisos, medición y monitorización de recursos, identificación de entornos operativos, etc.) pero con el objetivo común de ofrecer sus servicios para los tecnólogos y la industria en general. Esta proliferación de Centros de Ensayo que se ha producido en la última década (sobre todo en Europa pero también en EE.UU., Australia, Canadá, México o China) muestra de manera evidente el gran interés científico, político y empresarial que despiertan las energías oceánicas. Las diversas tecnologías de generación de energía undimotriz (olas), con gran margen de mejora aún, están progresando gracias a los ensayos a escala que se están llevando tanto en laboratorios como en mar abierto. Se están probando, generalmente con éxito, diversos dispositivos en todo el mundo y se está involucrando la cadena de suministro dando pasos, paulatinamente, hacia la comercialización.
El desarrollo de estas infraestructuras de ensayo en mar abierto está siendo clave para facilitar el desarrollo de las energías oceánicas, ya que está permitiendo poner en práctica las operaciones de instalación, procedimientos de operación y mantenimiento, así como el desmantelamiento de instalaciones.

En resumen, existe un amplio número de actores involucrados en la preparación, lanzamiento e implementación de iniciativas de colaboración para investigaciones de energías oceánicas. Trabajar de manera coordinada internacionalmente va a permitirnos unir y compartir talento y recursos para afrontar los desafíos globales que aún presentan estas tecnologías. Hay que continuar avanzando para completar la fase demostrativa y conseguir atraer la confianza de las grandes entidades e inversores privados.

En ese sentido, los proyectos de I + D transfronterizos, especialmente apoyados por la financiación de la Unión Europea, están acelerando y difundiendo los aprendizajes de los desarrollos y despliegues de dispositivos, así como abordando problemas apremiantes, tales como mejoras de diseño y eficiencia, configuraciones de matrices, impactos ambientales y reducción de costes. Los gobiernos nacionales también están mostrando signos positivos a los desarrolladores e inversionistas al apoyar al sector.

En lo relativo a Eólica Marina, indicar que el mejor recurso eólico se encuentra en el mar, donde el viento es mayor, de flujo laminar y de velocidad más constante.

La Eólica de cimentación fija es ya un mercado consolidado, fundamentalmente europeo, con más de 18.000 MW instalados y un negocio en el que participan las grandes empresas del sector eólico (varias de ellas españolas), aunque comienza a crecer en otras partes del mundo. La reducción de costes alcanzada está permitiendo una gran implantación en los últimos años, superando incluso todas las previsiones de crecimiento. A modo de ejemplo, en el periodo 2018-2022, sólo en Europa se va a duplicar la potencia instalada. Las perspectivas de crecimiento son exponenciales, aunque su implantación está limitada a zonas concretas de bajas profundidades (hasta 50m).

6. MINIEÓLICA

Minieólica, a la espera de una oportunidad de desarrollo

En la actualidad, la energía minieólica sigue esperando su oportunidad para desarrollarse y recorrer su curva de aprendizaje. Nuestro país fue pionero en el desarrollo de esta tecnología en los años setenta pero, a diferencia de la maduración experimentada por otras tecnologías, la minieólica se ha enfrentado a sucesivas trabas burocráticas y regulatorias fijadas desde la Administración que han impedido un correcto desarrollo del sector.
Sin un mercado creciente, la minieólica no ha podido reducir sus costes de generación y esto ha provocado que haya quedado fuera de las previsiones del Gobierno. De esta forma, la tecnología miniólica, una buena alternativa en otros países desarrollados, se encuentra en un círculo vicioso que es necesario romper para acometer su correcto desarrollo. Existen iniciativas de I+D que son fomentadas por parte de la administración, lamentablemente no existe esa misma iniciativa para que los desarrollos que se llevan a cabo terminen llegando a desarrollarse masivamente, chocando frontalmente entre un fomento al I+D frente a una normativa que poco ayuda a que se desarrolle, tras esta investigación, el producto conseguido.

A pesar de esta situación desfavorable, el sector minieólico español se mantiene entre los principales fabricantes a nivel mundial como demuestra su reconocimiento y la penetración que tiene en los mercados internacionales.

Falta de apoyo regulatorio para su desarrollo
Aunque se la tuvo en cuenta dentro del PANER y del PER como una tecnología diferenciada de la gran eólica, no se han llevado ningunas de las acciones que permitirían su evolución tecnológica. En este sentido, la minieólica es la única tecnología que no ha sido desarrollada, incentivada o auspiciada para fomentar su desarrollo.

A nivel nacional, la minieólica sigue sin tener un marco regulatorio específico que promueva las instalaciones y permita su desarrollo. Son múltiples los esfuerzos que está realizando el sector para transmitir el gran potencial de mercado existente en nuestro país. Con un marco específico, podría alcanzarse un volumen suficiente para llevar a cabo el proceso de industrialización de esta tecnología, reduciendo los costes de fabricación y alcanzando la definitiva maduración tecnológica y la competitividad de las instalaciones.

En todo el mundo, existen cerca de un millón de pequeños aerogeneradores. El informe Small Wind World Report Update 2017 – último estudio publicado por la Asociación Mundial de la Energía Eólica (WWEA) sobre esta tecnología – señala que la minieólica cuenta con 990.000 aerogeneradores siendo los principales mercados China, Estados Unidos y Reino Unido. Su crecimiento interanual ha sido desigual, experimentándose altibajos (+7%, 2013; +8%, 2014; +5%, 2015…). En total, la potencia de estos pequeños aerogeneradores supera los 948 MW a escala global.

Un sector que desaprovecha el inmenso potencial

Según los últimos datos disponibles, referidos a 2017, el sector minieólico aportó 23,15 millones de euros al PIB nacional, una cifra inferior a la de 2017 que aleja al sector aún más de los 56 millones que se alcanzaron en 2011. El sector, durante 2018, ha experimentado una disminución en volumen de negocio y en empleos. Con una reducción cercana al 7% los empleos del sector minieólico bajaron de los 300 (299), continuando el paulatino alejamiento de los más de 800 empleos (847) que llegó a alcanzar el sector en su apogeo (año 2011).

Posibilidades de desarrollo del sector

La publicación del Real Decreto-ley 15/2018, que abre la puesta al autoconsumo eléctrico en nuestro país, es una de las vías en las que confía el sector para su recuperación. A pesar de que el autoconsumo está dominado por la tecnología solar fotovoltaica debido a su reducción de costes, la minieólica ha demostrado sobradamente su viabilidad tecnológica por lo que puede ser una buena solución tanto por separado, cuando el recurso eólico es alto, como en instalaciones híbridas.

Para impulsar el desarrollo de esta tecnología, APPA Renovables, CIEMAT y el IDAE lanzaron en 2017 el “Etiquetado de aerogeneradores de pequeña potencia” para facilitar el despliegue de esta tecnología en España. Aunque se trata de un procedimiento nacional, este etiquetado es conforme con la normativa y recomendaciones internacionales existentes, buscando el crecimiento ordenado de esta tecnología en España y garantizando la calidad técnica y las prestaciones de los aerogeneradores que se instalen.

Con el esfuerzo conjunto de administraciones, organismos públicos y el sector empresarial renovable, se puede recorrer la curva de aprendizaje y abaratar los costes de esta tecnología. Para ello es esencial que el Gobierno establezca unas condiciones favorables en lo referente a los procedimientos legales (simplificación administrativa, de trámites y tiempos) e impulse las medidas necesarias para asegurar el desarrollo de la minieólica en España.

7. MINIHIDRÁULICA

La recuperación después de la sequía sufrida por la Minihidráulica

Tras la grave sequía experimentada por el sector hidráulico en el año 2017, el año 2018 ha visto la recuperación de esta forma de generación renovable. En lo que a potencia instalada se refiere, la tecnología minihidráulica ha visto un retroceso de 13 MW para situarse en un total de 2.094 MW de los 17.049 MW que tiene la hidráulica si se contabiliza la gran hidráulica y las instalaciones mixtas. Esta disminución en la potencia de la minihidráulica le lleva a cifras similares a las del año 2014.

Los objetivos marcados para el año 2030 en materia renovable, año en el que se espera que el 70% de la electricidad provenga de estas fuentes sostenibles, hacen especialmente necesaria la aportación de la minihidráulica. Si tenemos en cuenta el mix renovable que dispondremos en España tras la implantación de la potencia de las subastas (mayoritariamente concedida a eólica y fotovoltaica) se entiende que la aportación de la hidráulica será fundamental para contar con un mix renovable diversificado y gestionable, dada la complementariedad de las distintas tecnologías.

Un sector paralizado por la regulación

En los últimos diez años el sector se ha visto prácticamente paralizado a causa de las barreras, principalmente administrativas, que han frenado el desarrollo de esta tecnología en España. Actualmente se requiere una media de seis años para obtener los permisos de construcción y funcionamiento en España, aunque hay numerosas solicitudes de concesiones hidroeléctricas que se encuentran en trámite desde hace mucho más tiempo, llegando incluso a los veinte años e incluso más. En este sentido, existe una falta de coordinación entre las diferentes autoridades competentes respecto a la concesión de licencias que demora los procesos de construcción e inversión. Esto ha provocado que, a pesar de ser la minihidráulica la forma de generación más respetuosa con el medioambiente, se hayan incumplido sistemáticamente los objetivos de potencia de esta tecnología.

Adicionalmente, en numerosas ocasiones los requerimientos medioambientales para la minihidráulica son demasiado restrictivos y no se aplica un criterio que considere los beneficios derivados de la producción de energía. En este sentido, los nuevos planes hidrológicos de cuenca incorporan requisitos medioambientales más estrictos, a la par que crecientes dificultades para la implantación de minicentrales, llegando en algunos casos a la prohibición de instalación de "obstáculos transversales" en el cauce de los ríos, lo cual, de facto, supone la prohibición de instalación de nuevas minicentrales. Además, existe la idea falsa en las autoridades del agua de que las centrales hidroeléctricas dificultan grandemente la consecución de los objetivos de la directiva marco del agua. La minihidráulica, pese a su escasísima contribución al déficit de tarifa e impacto ambiental, ha sido la tecnología renovable más castigada por la reforma eléctrica.

Una sequía de la que no hemos aprendido nada

Como comentábamos al inicio, 2018 ha sido el año de la recuperación tras la sequía. El incremento en un 85% de la generación hidráulica peninsular (contabilizando todas sus formas) permitió durante 2018 que las renovables volvieran a superar la barrera del 40% de generación eléctrica en la península.

Gracias a la mayor hidraulicidad, la producción hidráulica pasó del 7% al 13,1%. Sin embargo, la sequía experimentada en 2017 no ha servido para que aprendamos de nuestros errores. El regulados sigue sin modificar el efecto perverso que la ley actual tiene sobre las centrales minihidráulicas. El número de horas mínimo de funcionamiento necesario para percibir retribución específica, medida para garantizar el cuidado y mantenimiento de las centrales, sigue sin contar con una excepción para casos de fuerza mayor como la sequía por lo que, si en el futuro nos encontramos con un caso similar, estas centrales volverán a ser tratadas injustamente.

Una tecnología clave en nuestro futuro energético

La tecnología minihidráulica ha tenido, tiene y tendrá un importante papel en nuestro mix de generación renovable. Con los objetivos de descarbonización a largo plazo, todas las tecnologías renovables serán necesarias, más aún aquellas que además de ser limpias cuentan con más de cien años de experiencia en generación eléctrica. Esta antigüedad y experiencia es uno de los retos del sector minihidráulico para enfrentar su desarrollo futuro. Es necesario acometer un “Plan Renove” para las pequeñas centrales y enfrentar la renovación de las concesiones para que esta tecnología mantenga su papel dentro del sistema de generación.

Por último, es necesario para asegurar las inversiones necesarias para seguir aprovechando esta generación limpia contar con un marco regulatorio estable y una predictibilidad en los ingresos. Siendo la tasa de rentabilidad razonable una de las principales fuentes de incertidumbre para las empresas del sector. En ese marco regulatorio es importante que se refleje el principio de “quien contamina, paga”, algo de especial importancia para la tecnología minihidráulica que es la más respetuosa con el medioambiente, tal y como reconocen los estudios de Análisis de Ciclo de Vida. A pesar de estas bondades, la minihidráulica en España sufre una injusta carga impositiva (canon hidráulico, impuesto a la generación…) que impide al sector competir en igualdad con nuestros países vecinos.

Aunque el Plan Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Gobierno de España, sufrió un retraso y se publicó pasado el año 2018, obtuvo la mayor puntuación – entre los 29 países miembros – por parte de la European Climate Foundation. Consideramos interesante citar su Medida 1.8., “Plan de renovación tecnológica en proyectos existentes de generación eléctrica con energía renovables”, dado que trata sobre la regulación del fin de concesión de las centrales hidroeléctricas:
“Con el fin de garantizar que se lleven a cabo las inversiones necesarias y que las centrales no dejen de funcionar una vez terminen las concesiones existentes, se hace necesario definir reglamentariamente los procedimientos y plazo aplicables a estas instalaciones”

Entendiendo que esta Medida abre la puerta a una regulación a futuro más equitativa para el sector minihidráulico, desde las asociaciones del sector (APPA, Apuee, Urwatt), se ha venido conversando de todos estos extremos con los departamentos relevantes del Ministerio de Transición Energética y Medio Ambiente, y a través de cartas a la propia Ministra. En reuniones mantenidas recientemente con la Subdirección General de Energías Renovables y la Subdirección General de Energía Eléctrica, y tras la propuesta de las Asociaciones de crear un grupo de trabajo Energía-Medio Ambiente-Asociaciones para abordar estas cuestiones, se nos ha animado, dado el evidente interés que tiene el tema en aras de asegurar un mix de generación adecuado en el marco de los futuros planes, a seguir insistiendo en la creación de dicho grupo de trabajo para avanzar junto al Ministerio para la Transición Ecológica en un marco que permita a la minihidráulica seguir aportando al sistema una electricidad tan sostenible.

8. SOLAR FOTOVOLTAICA

La madurez de la tecnología fotovoltaica

Durante el año 2018 se pusieron en marcha en España 187 MW de tecnología solar fotovoltaica. Este aumento de la potencia instalada se debió fundamentalmente a la puesta en marcha de instalaciones de autoconsumo. De los 187 MW nuevos, únicamente 22 ha sido de instalaciones de generación, según datos de la CNMC.

La potencia añadida de nuevas instalaciones de autoconsumo está basada en una estimación de APPA Renovables a partir de empresas fabricantes y distribuidoras de material fotovoltaico. Este incremento de potencia nueva instalada con respecto al 2017, es consecuencia fundamentalmente de la competitividad alcanzada por esta tecnología los últimos años, y de un cambio de rumbo en la legislación estatal tras haberse aprobado el Real-Decreto Ley 15/2018 (RDL 15/2018), de autoconsumo, esta legislación ha supuesto un salto definitivo para el Sector fotovoltaico del autoconsumo energético en nuestro país.

A pesar de este ligero incremento positivo, estos datos contrastan con la parálisis sufrida en el sector los últimos 4 años en los que apenas se pusieron en marcha 213 MW, que deja a nuestro país muy lejos de los desarrollos que se están dando en el mundo en relación con esta tecnología. Con esto, actualmente en España contamos con una potencia instalada de 5.037 MW, de los que la gran mayoría son instalaciones de generación de energía eléctrica para venta a red.

Podríamos decir que el año 2018 es el año que renace la esperanza del sector fotovoltaico en España, se vuelve a ver el sol en el Sector. Uno de los hitos a destacar es la aprobación en el último trimestre del año, del Real-Decreto Ley 15/2018, de 5 de octubre, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores. Esta nueva normativa ha aportado novedades muy interesantes para el establecimiento de las bases definitivas del autoconsumo en España.

Este real decreto elimina una serie de barreras regulatorias que, hasta el momento, habían obstaculizado y desincentivado el desarrollo del autoconsumo eléctrico en nuestro país.

Principalmente se podría destacar de esta nueva regulación: (i) la simplifican administrativa de los trámites burocráticos y técnicos requeridos, así como la inscripción en un registro para instalaciones de hasta a 100 kilovatios; (ii) además se reconoce el derecho al autoconsumo compartido por parte de uno o varios consumidores, (iii) y se reconoce el derecho a autoconsumir energía eléctrica sin peajes ni cargos, derogando el mal llamado “impuesto al sol” o cargos al autoconsumo por la energía generada y consumida en su propia instalación.

El RDL 15/2018 también incluye disposiciones que tienen que ver con la con la normativa fiscal, por la cual se adopta la medida de forma temporal de suspender el impuesto del 7% a la generación eléctrica, aprobado en 2012, durante seis meses. En relación con el autoconsumo, el real decreto ley sustituye las modalidades de autoconsumo por las siguientes: (i) con vertido y (ii) sin vertido. Además, abre la puerta a la compensación de excedentes y las instalaciones sin vertido de hasta 100kW podrán ser tramitadas bajo el REBT, y no necesitarán de un contador de generación.
En los próximos meses se espera que el gobierno apruebe la reglamentación que instrumente los temas que plantea el RDL 15/2018, y necesitan ser desarrollados para su definitiva implementación.

Otro de los hitos a destacar en el Sector fotovoltaico durante el 2018, es la reactivación del sector debido a los 3.909 MWp de tecnología fotovoltaica que se adjudicaron en las dos subastas que se celebraron en el 2017. Esta cantidad de nueva potencia fotovoltaica a instalar suponen un nuevo reto para España en cuanto a instalaciones conectadas a red que tienen que estar ejecutados antes del 1 de enero de 2020. Lo que supone que en el 2018 una importante cantidad de esta potencia, esté en un avanzado estado de desarrollo e implementación.

Este resurgimiento del sector e incremento de la actividad, no sólo es consecuencia de la nueva potencia adjudicada en estas subastas, sino además de los numerosos proyectos fuera de subastas, conectados directamente a red, que no contarán con ninguna retribución adicional al mercado, lo que demuestra la competitividad de las tecnologías renovables y, en particular, de la tecnología solar fotovoltaica.

Este contexto hace que muchos inversores tengan puesto mucho interés en España. Sin embargo, debemos ser cautos en cuanto al éxito de la entrada en funcionamiento de toda la potencia adjudicada en estas subastas ya que la concentración de tal cantidad de potencia en tan corto espacio de tiempo puede suponer cierto riesgo.

Pasos hacia la estabilidad regulatoria del sector fotovoltaico

En el mes de noviembre de 2018, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), a través de la Sala de Supervisión Regulatoria, aprobó la Propuesta de metodología de cálculo de la tasa de retribución financiera de la actividad de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos para el segundo período regulatorio 2020-2025.

En la propuesta se utiliza como referencia para fijar la rentabilidad el coste medio ponderado del capital (WACC) y plantea para las instalaciones renovables una rentabilidad del 7,1%. Cabe recordar que, en el primer informe, del que se informó en el Flash Informativo 28/2018, el valor propuesto de la tasa de rentabilidad era del 7,04%, cifra alejada del 7,39% que se aplica actualmente a todas las instalaciones puestas en marcha antes de la aprobación del Real Decreto-ley 9/2013. El Ministerio para la Transición Ecológica deberá evaluar ahora si acepta la propuesta de la CNMC sin modificaciones o realiza cambios de cara a la retribución de las instalaciones en el segundo período regulatorio.

En este mismo mes de noviembre de 2018, el Gobierno de España remitió a los grupos parlamentarios para el inicio de la negociación en el Congreso de los Diputados, el Anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Este anteproyecto contiene importantes aspectos que afectan al sector renovable nacional. La Ley busca cumplir los objetivos marcados en el Acuerdo de París y acelerar la descarbonización de la economía. De entre los diversos puntos tratados, destacamos los siguientes, como objetivos para el 2030 se propone que alcanzar un 35% renovables en consumo de energía final, lo que supone en el caso de generación eléctrica el porcentaje de renovables alcanzará el 70%.
Para este desarrollo de renovables durante el 2020-2030, se proponen procedimientos de concurrencia competitiva, mínimo 3.000 MW potencia eléctrica al año de renovables, o cantidad de energía equivalente bajo un marco normativo estable, predecible, eficiente y claro.

En cuanto a la contribución al PIB nacional del sector solar fotovoltaico alcanzó en 2017 – último año con datos consolidados – los 2.952 millones de euros, en su mayoría de forma directa. El sector empleó a 12.308 personas en 2017, cifra lejana a los 27.963 trabajadores con los que contaba en 2008 y similar a la registrada por el sector en los últimos siete años. Sin embargo, fruto del empuje del autoconsumo con el nuevo marco regulatorio y la reactivación del sector como consecuencia de las subastas celebradas en 2017, la tendencia va a seguir siendo muy positiva.

La tecnología solar fotovoltaica ha recorrido rápidamente durante los últimos años su curva de aprendizaje, con reducciones de costes superiores al 80%. Puede asegurarse que, en la actualidad, la fotovoltaica se ha convertido en una de las tecnologías mejor preparadas para competir en costes con las tecnologías tradicionales de generación eléctrica. En estos momentos es más rentable la producción y consumo de energía eléctrica de origen fotovoltaico que su adquisición a la red. A nivel nacional, el futuro de la tecnología solar fotovoltaica pasa por el desarrollo de la generación distribuida, el autoconsumo y la integración de esta tecnología en la edificación.

Sin duda la tecnología fotovoltaica ya está en disposición de ocupar un papel preponderante en el nuevo modelo energético debido a diferentes parámetros relacionados con su rentabilidad, perfiles de inversor, flexibilidad en su ubicación y beneficios medioambientales

9. SOLAR TÉRMICA  

(Fuente: ASIT)

Solar Térmica, leve recuperación con un gran potencial por explotar

Durante el año 2018, según los datos del estudio elaborado por ASIT, se han instalado en España 144 MWth, lo que equivale a un incremento respecto al año precedente del 2%. Este leve incremento anual permite, sin embargo, superar la importante cifra de 3 GWth de potencia térmica acumulada en nuestro país. Si trasladamos esta cifra a superficie, más de 4,3 millones de m2 instalados y en operación en España.

Es importante destacar los siguientes aspectos referentes a la solar térmica en nuestro país:

1.- Se consolida el cambio de tendencia del cuadro anterior en cuanto a viviendas iniciadas en 2018 (unas 100.000 viviendas iniciadas en 2018, frente a las 80.786 de 2017), lo que se traducirá en un cambio de tendencia de la vivienda finalizada en 2019 y de la potencia solar instalada.
2.- El segmento de mercado del CTE ha crecido un 4% respecto a 2017 (180.000 M2 en 2018 vs 173.294 M2 en 2017), crecimiento proporcional al incremento de viviendas finalizadas en 2018 respecto al 2017 (unas 62.000 vs 54.610).
3.- Se ha registrado un incremento en la actividad exportadora de las empresas fabricantes ubicadas en el estado español respecto del año anterior (+8%).

Es importante también destacar la labor de las empresas fabricantes de captadores con fábrica en España, que han suministrado el 33% de los captadores instalados en nuestro país. Pero los datos de captadores fabricados en España instalados en el mismo territorio, contrastan con la gran capacidad de producción de los fabricantes nacionales más representativos. En España existe una capacidad aproximada de producción de 1.300.000 M2, fabricando en 2018 203.300 M2 (un 3% más que en 2017), el 15% de su potencial, de los cuales 67.108 M2 se instalaron en España y 136.200 M2 se exportaron.

Visión de Futuro

Si tomamos como referencia “oficial” los objetivos contenidos en el PER 2011–2020 (formalmente aprobados junto con las medidas necesarias implementar para poder conseguirlos, medidas que nunca han sido desarrolladas ni tampoco sustituidas por otras), la proyección de los resultados globales alcanzados por el sector, acumulados a cierre 2018, nos llevarían a alcanzar una cifra máxima de 5 millones de m2 instalados y en operación a finales de 2020. Es decir, la mitad del objetivo de los 10 millones de m2 que se establece y compromete como país en dicho plan.

Tras el análisis sectorial, podemos concluir que nos encontramos ante un sector capaz, comprometido e ilusionado y contamos con cuatro años por delante para cambiar la tendencia y alcanzar el objetivo marcado. Para ello, necesitamos una administración responsable que quiera cumplir con los objetivos comprometidos con la Unión Europea y se apoye en el sector para alcanzarlos.

Año a año se han ido superando récords e hitos de contribuciones puntuales y operación continua como consecuencia de la consolidación de la operación de las centrales. Este año 2018 se ha superado, a caballo entre los meses de julio y agosto, el récord de generación continuada; también se ha superado el récord de contribución mensual en julio. El parque termosolar ha aportado de manera continua durante 17 días seguidos, sumando 507 GWh, gracias a los sistemas de almacenamiento de energía.

El mapa de centrales termoeléctricas en nuestro país ha permanecido inalterado en 2018. A continuación, se resume la situación de la potencia termosolar instalada. Los siguientes gráficos y tabla muestran el número de centrales y la tipología del parque termosolar español.

El año 2018 se ha cerrado con una producción anual de 4,4 TWh lo que representó el 1,8% de la demanda peninsular española. Este valor, situado en el rango bajo de la media, se ha debido, fundamentalmente, a un menor recurso solar, especialmente en primavera; y al gran número de instalaciones que han realizado las conocidas como paradas “major overhaul”, en las que se ha verificado la adecuada evolución de todos los equipos desde su entrada en operación.

Las contribuciones puntuales han alcanzado el 9 % de la demanda en varias horas de los meses de julio y agosto. Durante el verano se dieron muchas situaciones en las que la termosolar pasó del 8% de contribución horaria, con producciones diarias superiores al 5% y mensuales superiores al 3% entre junio y agosto, incluyendo el récord de contribución mensual, marcado en julio con 4,25%.

Por otra parte, 2018 ha seguido presentando riesgos de estabilidad regulatoria al no haberse fijado el parámetro sobre el que gira la rentabilidad razonable de las centrales de generación renovable para el próximo periodo regulatorio. Existe aún el riesgo de que ese valor sea revisado, también para aquellas instalaciones cuya puesta en operación fue anterior a la reforma del año 2013.

En el plano internacional, 2018 ha sido un año muy relevante para la termosolar. Se ha concluido la construcción de nuevas centrales en Sudáfrica, Marruecos, India, China, Kuwait, Arabia Saudí y una pequeña central en Francia, mientras continúa la construcción de plantas en China, Arabia Saudí, Chile, Israel y Emiratos. Hay que destacar que un importante grupo de empresas españolas han sido seleccionadas para participar en estos proyectos.

En conjunto la potencia termosolar instalada en todo el mundo ha ascendido a 5,7 GW tras la incorporación de casi 1 GW a lo largo de 2018. El complejo más importante terminado corresponde a las plantas NOOR II y NOOR III, en Marruecos, sumando 200 MW en una planta de colectores cilindro parabólico y 150 MW en una planta de receptor de torre central, dotadas con almacenamiento de 6 y 8 horas, respectivamente (2.400 MWh conjuntamente). Igualmente relevante es la entrada en operación de las primeras plantas en China; finalmente han sido 2 centrales de torre y 1 central de colectores cilindro parabólico que suman 200 MW en conjunto. A lo largo de 2019 entrarán en operación los 2 proyectos pendientes que se esperaban para 2018 a los que se añadirán los 9 proyectos previstos para 2019, alcanzando en conjunto más de 700 MW a lo largo del año. También se finalizarán las centrales de Arabia Saudí e Israel. Por su parte, las centrales en Emiratos (3 CCP de 200 MW + 1 torre de 100 MW) y en Chile (1 torre de 110 MW) continúan su avance en la construcción, siendo muy destacada la participación española en ambos proyectos.

Sin embargo, el hecho más destacable del año 2018 es la creciente consideración de la tecnología termosolar como una alternativa real y presente para almacenar energía renovable y complementar a otras tecnologías fluyentes, especialmente energía fotovoltaica, aportando gestionabilidad, flexibilidad y respaldo, así como ser el sustituto natural de los generadores síncronos de centrales térmicas de combustibles fósiles que se irán retirando en los próximos años.

Fuente: Asociación de Productores de Energías Renovables - APPA)

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