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Petróleo

Petróleo

(Fuente: Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos - AOP)

El fin de 2013 ha traído consigo una mejora de las expectativas económicas a la que no es ajeno el sector petrolero. Favorecida por el repunte de la actividad en los socios de la OCDE, la demanda internacional ha comenzado a dar señales de recuperación en la segunda mitad del año, contribuyendo inicialmente a contener los descensos de precios y, más tarde, obligando a las principales economías a recurrir a las reservas, que han acusado un descenso considerable.

Algunas de las tendencias apuntadas en 2012 empiezan a consolidarse: Estados Unidos y Canadá han sido los país que más han incrementado su producción, principalmente de recursos no convencionales, petróleo de esquisto y arenas bituminosas, mientras se modera el crecimiento económico en Asia y países emergentes por lo que la volatilidad de los precios del crudo ha disminuido con respecto a años anteriores.

En el mercado español persiste la intensa debilidad en la demanda interna. En este escenario, los refineros españoles se han visto obligados a exportar sus excedentes y hemos asistido a un nuevo aumento de las exportaciones de productos petrolíferos, siendo ya un exportador neto de productos, lo que ha contribuido a aliviar el déficit por cuenta corriente. La persistente caída de margen de refino ha sido decisiva para provocar un descenso en el grado de utilización de las refinerías europeas en general.

En un entorno de incertidumbre, los precios moderan su volatilidad

Los precios del barril de Brent se han mantenido en la segunda mitad del año en el entorno de los 110 dólares por barril, un nivel similar al registrado a finales de 2012, con una cotización del dólar bastante estable -aunque descendente - a lo largo del año, del orden de 1,30 a 1,35 dólares por euro.

Sin embargo, el primer semestre del año mostró mayor inestabilidad. En este periodo se registraron tanto los máximos como los mínimos del año. El precio más alto se marcó en febrero, con una cotización media de 116 dólares por barril, coincidiendo con el anuncio de las medidas de embargo al crudo iraní por parte de la UE, mientras en abril se marcaban mínimos que dejaron la media del mes en 102,5 dólares por barril, en una caída derivada de la incertidumbre sobre la evolución de las principales economías. El anuncio por parte de la OPEP acerca de controlar la producción puso fin a los descensos pero, ante la inestabilidad creciente en Oriente Próximo, los mercados continuaron mostrando cautela. El comportamiento favorable de la economía norteamericana, unido a caídas de producción en Libia, Irak, Irán, Sudán del Sur y Brasil, junto con el efecto del golpe de Estado en Egipto, indujeron en el mes de julio un retorno a los precios de inicio del año.

De este modo, a lo largo de 2013 se ha observado un significativo estrechamiento de la diferencia entre la cotización del Brent y del crudo norteamericano West Texas Intermediate. Los precios de ambos han evolucionado de manera paralela, aunque los del segundo han sufrido incrementos más abruptos a comienzos del verano, a causa de los retrasos de la entrada en funcionamiento de nuevas infraestructuras de distribución en EEUU.

También las cotizaciones de los principales productos han mostrado menor volatilidad en 2013, con una cotización media en el año inferior en el 3,8% a la de 2012 para la gasolina y en el 3,9% para el gasóleo.

Una demanda mayor de lo esperado, con dudas sobre su consolidación

La demanda mundial de crudo ha experimentado en 2013 un crecimiento del 1,4% respecto a 2012, alcanzando los 91,3 millones de barriles diarios. La demanda en la OCDE - gracias al ascenso en Norteamérica y a la estabilidad en Europa - sube ligeramente en 2013, hasta 46,1 millones de barriles diarios, todavía por debajo de los niveles alcanzados en la última década, pero superior a los datos más bajos, los de 2009, en que se apenas se superaron los 45 millones de barriles diarios. El mayor crecimiento se ha registrado en África y Latinoamérica, por encima del 3,5% anual, seguidos de Rusia (3%). El crecimiento de China, algo más moderado que en 2012, no ha sido suficiente para compensar los descensos en áreas significativas, como India y Japón, y mantener a Asia como locomotora de la demanda mundial de crudo.

Del lado de la oferta, el incremento desde 2012 ha ascendido al 0,7% y ha llegado a 91,5 millones de barriles diarios. La mayor producción de las regiones más dinámicas ha sido compensada por la reducción acometida por la OPEP, con 800.000 barriles diarios menos en media anual. El mayor crecimiento se ha dado en EEUU, que incrementó su producción en 1,1 millones de barriles diarios en 2013.

Este escenario ha supuesto que los países de la OCDE cierren el año con una intensificación del recurso a las reservas, que se han reducido en el cuarto trimestre en 1,5 millones barriles diarios y cierran diciembre con 103 millones de barriles diarios por debajo de la media de los últimos cinco años. Por su parte, el nivel de los stocks de productos se ha situado en el equivalente a 28,8 días de demanda.

En España el consumo baja y se consolida la tendencia a la dieselización

En el año 2013, el consumo de productos petrolíferos en España ha experimentado un nuevo descenso, del 8,9% en el conjunto del año, superior al 7,54% registrado entre 2011 y 2012. En todas las partidas se han observado descensos, principalmente en los fuelóleos, cuyo consumo baja un 15,1% en 2013 y supone ya una cantidad inferior en menos del 75% a la consumida en 2007, antes del inicio de la crisis.

Desde dicho año, la demanda de productos petrolíferos ha descendido en el entorno del 5,4% anual, con lo que en el conjunto de 2013 alcanzó las 54.641 kt. Para encontrar un año con un resultado similar, deberíamos remontarnos hasta 1996, cuando el tamaño de la economía española era un tercio inferior al actual.

La demanda de gasolina ha descendido en el conjunto del año un 5,4%, hasta 4.656 kt. Por su parte, la de gasóleo lo ha hecho un 3,2% y ha alcanzado las 28.224 kt. Algo menos ha descendido la demanda de queroseno, que se sitúa en 5.133 kt, con un descenso del 2,7% respecto a 2012, mientras la de GLP experimenta una variación escasa, del -0,8%, equivalente a un total anual de 1.588 kt. Respecto a los combustibles de automoción, descienden en conjunto un 3,7%, con bajadas generalizadas en todos productos destinados a este fin. El 18,5% de los combustibles de automoción dispensados en 2013 ha correspondido a gasolinas, mientras el gasóleo crece hasta el 81,5%, frente al 18,8% y el 81,2% registrados en 2012.

Los aumentos de capacidad obtenidos con la entrada en servicio de nuevas instalaciones han permitido continuar en 2013 con la reducción de importaciones de productos petrolíferos, a la vez que se incrementan las exportaciones. Las primeras han disminuido un 13,2% en el conjunto del año, mientras las exportaciones suben un 8,6%. Con ello, el año se ha cerrado con un saldo neto exportador de 4.218 kt. Especialmente relevante es el resultado en las gasolinas que, con apenas importaciones, registran un saldo exportador de 3.326 kt.

Cambios legislativos que modifican la Ley del sector de hidrocarburos 34/2018

En el mes de julio se aprobó definitivamente la Ley 11/2013, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo, que incluía en su articulado medidas para velar por la estabilidad de los precios de los carburantes de automoción y propiciar un funcionamiento más eficiente de este mercado.

La nueva norma ha introducido medidas en el segmento mayorista y en el minorista que se dirigen, en esencia, a fomentar la entrada de nuevos participantes en el mercado.

Mención aparte merece el desarrollo en los últimos meses de las estaciones de servicio desatendidas, que no cuentan con personal de ningún tipo ni con servicios adicionales al repostaje, gracias a las facilidades de instalación que prevé la nueva normativa, aunque en última instancia éstas dependen de la autoridad autonómica y local responsable en cada caso concreto. Corresponderá a cada consumidor en cada momento decidir dónde repostar y si el valor del servicio que pierde es equivalente a la mejora de precio conseguida. Para ello, necesitará estar suficientemente informado acerca de las ventajas e inconvenientes de cada modelo, lo que plantea un reto tanto para los operadores y distribuidores tradicionales como para las autoridades que velan por los derechos de los consumidores.

La Ley 11/2013 ha modificado también las obligaciones de los operadores en cuanto a los objetivos de venta o consumo de biocarburantes. Para este año, el mínimo establecido era del 4,1% en diésel y del 3,9% en contenido energético.

La presión tributaria sigue condicionando el consumo

En 2013 ha desaparecido la exención con que contaban los biocarburantes en el Impuesto especial sobre hidrocarburos (IEH), con lo que el total del carburante consumido, tanto hidrocarburo como bio, ha pasado a tributar por el mismo importe. Además, se ha producido la integración del antiguo Impuesto sobre las Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH) en el IEH, componiéndose este de un tipo estatal, coincidente con los tipos anteriores, un tipo estatal especial que coincide con el tramo estatal del IVMH y otro tipo autonómico que sigue siendo potestativo de las CCAA y que sufrió incrementos en varias autonomías a lo largo del ejercicio. Ambos factores, la desaparición de la exención de los bios y el aumento del tramo autonómico del impuesto especial en varias CCAA contribuyeron a aumentar la presión fiscal de los carburantes y a acrecentar las distorsiones en forma de efectos frontera y fraude fiscal, cada vez más grave este último, conforme se incrementa la carga tributaria.

La economía española necesita un sector energético fuerte

Algunos indicadores de actividad económica han frenado en 2013 el deterioro que venían presentando en años anteriores. Los relativos al consumo todavía se resisten, como muestra la Contabilidad Nacional en sus datos del cuarto trimestre, con una caída del 0,8% respecto de los ya bajos niveles de 2012. En el caso particular de nuestro sector, los datos correspondientes al conjunto del año concuerdan con esta atonía: caen las entradas de pedidos (un 8,5% en media en el conjunto del año) y los precios prácticamente permanecen constantes (un 0,9% de incremento en media anual).

Confiamos en que las reformas acometidas en nuestro país contribuyan a dinamizar el empleo y traer de vuelta la confianza. A pesar de las expectativas adversas, los operadores petrolíferos españoles se han preparado para competir desde España en el mercado global, acometiendo importantes inversiones en equipos y talento para adaptar nuestras instalaciones a los requisitos de flexibilidad más exigentes. Una flexibilidad necesaria para responder a los cambios regulatorios, técnicos y comerciales que vendrán en los próximos años, para todos los mercados.

(Fuente: Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos - AOP)

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