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Petróleo

Petróleo

(Fuente: Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos - AOP)

El 2020, año marcado fundamentalmente por la pandemia del COVID-19, ha afectado a todo el tejido económico de alguna manera. Para el refino, como no podía ser de otro modo, también ha supuesto retos importantes, motivados principalmente por la caída en la demanda de los productos petrolíferos, hasta límites sin precedentes. Sin embargo, esta crisis ha servido para poner de manifiesto, una vez más, el carácter esencial de nuestra industria: somos garantes de la movilidad de personas y mercancías y proveemos las materias primas con las que se fabrican los productos sanitarios, tan necesitados como mascarillas, respiradores, geles hidroalcohólicos o productos de desinfección y limpieza. Esto se ha conseguido gracias al funcionamiento continuo de todas las refinerías y del 98% de las estaciones de servicio durante el periodo de mayores restricciones. Este servicio prestado a la población por la industria del refino, junto con el resto de sectores industriales, refuerza la necesidad de que la recuperación económica se impulse desde el esfuerzo y la competitividad de la industria española y se oriente desde los objetivos de la Unión Europea: construir una Europa verde y digital. Este aspecto representa una oportunidad para el refino y las compañías que forman parte del sector, como ya se ha mostrado, mediante la presentación de proyectos, el compromiso de alcanzar la neutralidad climática en los procesos y productos.

La parada de la actividad económica como consecuencia de la pandemia del coronavirus y, la consiguiente, bajada de la demanda han condicionado el mercado del petróleo durante 2020 en todo el mundo. El hito más destacable a nivel internacional, por su carácter histórico, ha sido la cotización en negativo del precio del barril de petróleo West Texas Intermediate, de referencia para el mercado estadounidense. Las razones que explican tal desplome se encuentran en los contratos de precios de futuro y en la caída de la demanda. Es esta última la que provocó un desencuentro entre Arabia Saudí y Rusia respecto al recorte de la producción de crudo. No obstante, lejos de limitar la producción la aumentaron, inundando el mercado de un crudo que no se necesitaba y, por ende, tensionando los almacenamientos. De ahí que se produjese algo insólito en Estados Unidos: los barriles de crudo WTI que se habían comprado en el mercado de futuros no tenían tanques disponibles para ser almacenados, por lo que los compradores pagaron hasta 40 dólares para que otros se hicieran cargo de este petróleo. El resultado fue la cotización en negativo de este barril WTI.  

Por lo que respecta al crudo Brent, aunque no llegó a precios negativos, también sufrió una importante bajada, llegando a mínimos de 13,25 dólares por barril.

Si bien la actividad se fue recuperando ligeramente, el exceso en la capacidad de suministro y la incertidumbre se mantuvieron varios meses, por lo que los precios siguieron con una tendencia a la baja. En los últimos dos meses de 2020, sin embargo, la expectativa de recuperación de la demanda a medida que la vacunación fuera avanzando en los meses siguientes, llevó al crudo a una tendencia alcista de nuevo.

El precio del petróleo Brent bajó de media un 34,4 % en 2020, situándose en un precio medio de 42 dólares por barril y cerró el año en 50,49 dólares.

En el ámbito nacional, el balance energético de la industria del refino durante 2020 ha estado marcado, como no podía ser de otra manera, por los descensos generalizados de la demanda.

La producción de las refinerías se ha situado en 56,6 millones de toneladas, una caída del 14,9% respecto a 2019, es decir, unos 12,1 millones de toneladas menos, que se deben a la disminución del consumo, provocada por los confinamientos.

El grado de utilización de la capacidad de refino se ha situado en una media anual del 72 %, empezando en enero con un 82%, teniendo el nivel más bajo en los meses de abril y julio (67 %) y reputando hasta el 70% en diciembre. Ha sido la menor capacidad de la utilización de destilación de los últimos  veinte años.

En cuanto a la evolución del comercio exterior, las importaciones de crudo a España descienden un 17,3% frente a 2019, situándose en  54,8 millones de  toneladas. El principal origen de este crudo importado es Nigeria (19,8%) seguido de México (15,4%) y Arabia Saudí (10,1%). Por lo que respecta a los productos petrolíferos destaca, sobre todo, la caída en las importaciones de los fuelóleos  (44,1%) , las gasolinas (26,4%) y los querosenos (25%). En comparación con las importaciones, las exportaciones también han descendido, pero en menor medida. La competitividad de la industria del refino español ha permitido contener la caída de las exportaciones, que se vieron reducidas solo un 8,4% debido a la menor caída de la demanda en otros países del mundo. Esto ha permitido cerrar el año con un incremento del saldo neto exportador del 76,5% respecto al año anterior, situándose en 5,5 millones de toneladas.

Estos descensos generalizados se han registrado, asimismo, en el consumo interno de productos petrolíferos, que con una caída del 18,5% respecto a 2019 (48,7 millones de toneladas) ha situado la demanda en niveles de 1993.  Las restricciones de la movilidad para contener la pandemia han tenido, pues, un fuerte impacto sobre el consumo interno. Abril y mayo han sido los meses más críticos, debido, de nuevo, a las restricciones de movilidad. Restricciones que se han reflejado en el conjunto del año en caídas del queroseno del 65,1%, seguido de fuelóleos (-29,8%), gasolinas (-21,0%), GLP’s (-13,9%) y gasóleos (-9,6%). Concretamente el consumo de queroseno en España se ha situado en niveles de 1987 (2,4 miles de toneladas) tras 6 años de máximos anuales. Esto se ha debido a la paralización, casi por completo, del tráfico aéreo.


Vocación de servicio y colaboración total con el gobierno durante la pandemia

Pese a estos datos, como hemos comentado, cabe destacar que las 9 refinerías en territorio español se mantuvieron en funcionamiento, adaptando su producción a las necesidades de la demanda y el 97,7% de las estaciones de servicio de las asociadas de AOP (53,5% de las11.609 totales) han prestado su servicio sin incidencias. Así, el sector ha logrado suministrar la materia prima necesaria para la fabricación de los materiales sanitarios, productos de desinfección y limpieza, todos ellos derivados del petróleo.

Por otro lado, el sector ha garantizado la movilidad de bienes y servicios esenciales: desde el transporte sanitario, la distribución de alimentos o los desplazamientos de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Además, se extremaron las medidas de seguridad para que los trabajadores de las refinerías y de las estaciones de servicio estuviesen lo más protegidos posible, manteniéndose en todo caso el servicio.

Durante el Estado de Alarma, el sector incrementó su colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica y con el Ministerio de Industria en la monitorización de la situación para anticiparse a posibles problemas en el mantenimiento del suministro y en la garantía de la movilidad y poder solucionarlos, de forma rápida, en el caso de producirse.

De igual manera, se colaboró con el Ministerio para la Transición Ecológica en la solución de los problemas que se produjeron por la caída de la demanda, como el cambio de especificación de invierno a verano o en obtener una flexibilidad en los horarios de apertura de las estaciones de servicio para garantizar el equilibrio entre el número que debían de estar operativas, con la prestación de un adecuado nivel de servicio al consumidor.

Junto con el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, AOP participó en la creación de un mapa de estaciones de servicio con las instalaciones de restauración, comida rápida y/o servicios para el aseo personal, para facilitar, a los trabajadores que seguían  sosteniendo los servicios esenciales, el acceso, en tiempo real, a la localización de estos servicios en las principales rutas de España, respondiendo así a una demanda de los conductores profesionales, que se encontraron con un inusual paisaje de carreteras vacías y establecimientos cerrados.

No solo se ha colaborado de forma intensa con la Administración, sino que por su parte las compañías asociadas, a nivel individual, han realizado diferentes acciones de apoyo a la sociedad tales como la fabricación de geles hidro-alcohólicos en alguno de sus centros de investigación; cesión de equipos analíticos para realizar más de 500 test diarios en el Hospital de la Paz; donaciones de EPI’s a los transportistas; monetarias y tarjetas de combustible a la Cruz Roja, sanitarios y pacientes afectados, etc.

Sostener la actividad y garantizar las máximas condiciones de seguridad han sido las premisas de las seis compañías integradas en AOP.  En un contexto de incertidumbre, el refino español demostró su capacidad y su voluntad de adaptarse a las circunstancias. La fortaleza del sector se ha debido a un importante esfuerzo inversor realizado en el período 2008-2011. Estas inversiones han permitido mejorar la competitividad de las refinerías españolas, permitiéndoles procesar una gran variedad de tipos de crudo provenientes de diferentes partes del mundo, aumentar su eficiencia energética y capacidad de conversión para poder maximizar la fabricación de los productos más demandados, lo que les permite adaptarse a la demanda existente en cada momento y así garantizar, en definitiva, el suministro del país. Este importante esfuerzo inversor se ha mantenido en el tiempo, de forma que en los últimos 25 años se han invertido más de 27.000 millones de euros, lo que ha permitido que España tenga uno de los sistemas de refino más competitivos y eficientes del sector y que haya facilitado la transformación de España de ser un país netamente importador a uno exportador de productos petrolíferos.

El refino defiende la necesidad de un apoyo decidido a la industria española para la recuperación económica, desde el convencimiento de que no solo es necesario reflotar la economía, sino garantizar la continuidad de un sector que es sinónimo de empleo de calidad y de generación de riqueza.  En esta línea, durante el mes de abril se puso sobre la mesa una propuesta de medidas para la concreción de la Estrategia para la Evolución hacia los Ecocombustibles, ya que aunque las condiciones han cambiado, el objetivo de la asociación no lo ha hecho: participar en la transición energética, contribuir a la descarbonización y seguir aportando al crecimiento de España. Así, se puede aplanar la curva de las emisiones de CO2 de forma inmediata y emprender una recuperación económica que tenga en su centro la generación de empleo y bienestar, como también la lucha contra el cambio climático y la reducción de emisiones.

Las propuestas para la reactivación económica del sector contribuyen de forma significativa a la neutralidad climática contribuyendo, además, a la recuperación económica. Una de las medidas que planteamos era la apuesta por un plan Renove para el parque de automóviles español. El parque ha continuado envejeciéndose a gran velocidad. En 2020, las ventas de coches nuevos se desplomaron (se vendieron 2,3 vehículos usados por cada uno nuevo) ante el miedo de la población a utilizar el transporte público por el virus, destacando un preocupante aumento de las ventas de vehículos de más de 15 años. La edad media del parque terminó 2020 en 13,2 años.

Renovar el parque de vehículos no solo tiene el potencial de reactivación económica mediante su fabricación por la industria nacional, sino que también reduciría, desde el minuto cero, las emisiones de CO2, debido a la mayor eficiencia de los nuevos vehículos incorporados frente a los actuales, algunos de los cuales incluso superan los 20 años de antigüedad, que se irían sustituyendo por nuevos recién salidos de las fábricas, fueran de la tecnología que fueran.

De igual forma, si se completase con la apuesta firme y decidida por los ecocombustibles, estos podrían contribuir desde el primer momento a la reducción de emisiones, tanto en los vehículos nuevos como en los antiguos.

Se ha puesto de manifiesto que la transición energética tiene que ser ordenada, basándose en criterios científicos y técnicos a la hora de tomar las decisiones adecuadas. La neutralidad tecnológica, que aprovecha las fortalezas de todos los sectores y todas las tecnologías, es el mejor criterio de selección entre las diferentes alternativas para la reducción de emisiones de CO2.

Las demás propuestas realizadas por el sector han girado en torno a garantizar un ambiente favorable al desarrollo de nuevas tecnologías para la reducción de emisiones en el contexto regulatorio español y europeo, fomentando las inversiones para evitar la deslocalización industrial y aplicando la regulación europea sobre financiación sostenible con criterios de inclusión y neutralidad tecnológica, adoptar medidas fiscales que promuevan la producción de combustibles con bajas emisiones, como los ecocombustibles, entre ellas que la futura fiscalidad de los productos energéticos incorpore como variable la intensidad de emisión de CO2 asociada a los mismos, crear un Grupo de Trabajo Técnico del Refino para favorecer el crecimiento, la competitividad, la sostenibilidad, la lucha eficaz contra el cambio climático y la continuidad de los polos industriales de las refinerías y constituir un Fondo de Recuperación y Refuerzo de la actividad industrial que priorice la financiación de aquellas actividades inversoras que reviertan en un crecimiento sostenible y un empleo de calidad, entre otras.

AOP ha seguido apostando por situar todo el potencial del sector del refino al servicio de la lucha contra el cambio climático, aprovechando la intensa labor de investigación y desarrollo de tecnologías en forma de distintas rutas tecnológicas que ya están disponibles y que permiten reducir las emisiones de CO2 tanto en los procesos de las refinerías como la intensidad de emisiones de los combustibles que se producen en ellas, ahondando en la eficiencia energética, la captura, almacenamiento y utilización de CO2, el uso del hidrógeno verde o la integración progresiva de materias primas bajas en carbono en el sistema de refino para la producción de combustibles líquidos.

La voluntad del sector de transformarse es clara. Durante 2020, las asociadas de AOP, han ido presentando proyectos concretos para plasmar su compromiso de convertirse en compañías de cero emisiones netas.

Una transformación que debe tener un marco regulatorio de consenso y contemplar el corto y el largo plazo, así como dar cabida a todos los sectores que puedan contribuir a la reducción de emisiones, con la neutralidad tecnológica como principio rector de todo el proceso.

La recuperación económica y la transición energética hablan de lo mismo: aumentar el bienestar de las personas creando riqueza y empleo con alternativas sostenibles. El refino español plantea la descarbonización del sector como una oportunidad de desarrollo industrial y tecnológico para el país, así como de aceleración de la reducción de emisiones. En España están algunas de las refinerías más modernas y competitivas de Europa, gracias al esfuerzo inversor realizado en los últimos 25 años, que ahora queremos convertir en las más sostenibles. La Estrategia para la Evolución hacia los Ecocombustibles marca claramente las rutas tecnológicas para conseguirlo. Es la principal industria productora y consumidora de hidrógeno, que en el futuro será renovable. Es parte de la economía circular, pudiendo aprovechar la energía contenida en residuos sólidos urbanos, biomasa, aceites usados o grasas animales y es capaz de capturar CO2, que combinado con hidrógeno renovable nos permitirá producir combustibles sintéticos.

La industria del refino está dispuesta a hacer las inversiones necesarias para descarbonizar sus procesos y sus productos. Y para seguir adelante solo necesitamos recibir señales claras de estabilidad regulatoria, de una normativa favorable a la viabilidad de estas inversiones en el largo plazo.

La descarbonización del refino español no es solo una cuestión de lucha contra el cambio climático o de cumplimiento del Acuerdo de París, sino una oportunidad para salir más fuertes de la crisis a través del desarrollo de ecocombustibles. Podemos contribuir al mantenimiento y creación de empleo de calidad, al crecimiento de la economía circular y la gestión de residuos, al incremento de la independencia energética y a la creación de oportunidades para la España vaciada: nuestro compromiso es con la industria, con el bienestar de la ciudadanía y con el desarrollo sostenible.

(Fuente: Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos - AOP)

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