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Electricidad

Sector Eléctrico

(Fuente: Asociación de Empresas de Energía Eléctrica - aeléc)

El 2018 ha sido un año intenso en el desarrollo regulatorio, con una actividad que continúa en el 2019 ante los importantes retos que debe acometer el sector eléctrico para alcanzar los objetivos de descarbonización. Este proceso normativo no solo comprende nuestro país, sino que también viene marcado por el desarrollo europeo, ya finalizado. Mientras tanto, la cobertura de la demanda y su estructura de generación continúan estables, al igual que la evolución de los precios.

En relación con los aspectos regulatorios nacionales y europeos del año 2018, se destaca que en lo que se refiere a la actividad eléctrica se han aprobado un total de 108 normas, de las cuales hay 2 reales decretos leyes, 3 reales decretos, 5 órdenes ministeriales, 34 resoluciones y el resto, circulares, sentencias, directivas y reglamentos.

En este sentido, se destaca la publicación del Real Decreto-ley 15/2018, de 5 de octubre, de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores que fue aprobado en octubre, que se ha ido tramitando como proyecto de Ley y que incluye distintas medidas que afectan al sector eléctrico. En concreto, se destacan dos medidas fiscales: la suspensión durante seis meses del impuesto de la generación del 7% y una exención del impuesto de hidrocarburos para la generación eléctrica; y otras medidas sociales relativas al bono social y a un bono social térmico. Además, de otras cuestiones como integración de renovables, movilidad sostenible y autoconsumo de electricidad.

Adicionalmente, otras cuestiones regulatorias del 2018 que merecen la pena resaltar por el papel activo que ha desempeñado la Asociación en las mismas. Entre ellas se encuentra toda la normativa a aprobar en materia de retribución de la distribución, en particular, sobre la tasa de retribución de la distribución para el segundo periodo regulatorio o la propuesta de Real Decreto de acceso y conexión a las redes de transporte y distribución, pendiente desde diciembre de 2013 tras la aprobación de la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico, para definir los criterios para la concesión de los permisos de acceso y conexión de las unidades de generación y de consumo a las redes eléctricas.

También, otra de las cuestiones que ocuparon tiempo durante el año fueron los Códigos de Red europeos que constituyen un conjunto de reglamentos adoptados por la Unión Europea, que deben ser trasladados a la legislación nacional. En concreto, centrados en el desarrollo de la normativa necesaria para la adaptación del código de red sobre los requisitos de conexión de generadores.

Destaca, a su vez, la acción regulatoria que ha tenido especial incidencia en el ámbito europeo. Alcanzándose acuerdos en todas las normas que comprenden el paquete de “Energía limpia para todos los europeos”, casi todas ya publicadas y algunas muy importantes como la Directiva o el Reglamento de electricidad que serán publicadas en los próximos meses antes de las elecciones europeas.

Hay que mencionar que en el mes de diciembre tuvo lugar la 24 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas para el cambio climático y la primera reunión de las partes del Acuerdo de París en Katowice, Polonia con el objetivo de finalizar y aprobar las reglas de funcionamiento del Acuerdo de París. Desde que se aprobara el Acuerdo de Paris en 2015, y con su entrada en vigor en un tiempo récord, los negociadores han tenido únicamente tres años para esta tarea.

En la cumbre finalmente se aprobaron las reglas que dan respuesta a aspectos tan complejos y relevantes como la forma y contenido de la información que deben proporcionar los países cuando comuniquen sus contribuciones nacionales, cómo va a funcionar el sistema de revisión quinquenal de estas contribuciones, cómo van a realizarse las evaluaciones del progreso colectivo, cómo va a fiscalizarse la financiación que proporcionen los países desarrollados y cómo van a explicar los países en desarrollo a qué fines han dedicado esta financiación o cómo van a funcionar los nuevos mecanismos de cooperación. Cuestiones de las que nos iremos ocupando.

En relación con la demanda de electricidad, hay que resaltar que por cuarto año consecutivo se mantiene la evolución positiva con un incremento del 0,4% respecto de 2017. La nota peculiar es que este incremento se ha producido a pesar del descenso del 0,5% de la producción nacional, cubriéndose la mayor demanda con un aumento de las importaciones, que vuelven a incrementarse. Como ya hemos ido comentando en pasados ejercicios, el desacoplamiento del crecimiento económico respecto a la demanda ya es una realidad, el PIB del año 2018 se situó en el 2,4%.

También, merece la pena señalar que el consumo de 2018 se encuentra todavía ligeramente por encima del consumo del 2004 y todavía está lejos de la demanda máxima alcanzada en 2008. Concretamente más de un 9% por debajo.

Este es un hecho significativo en el proceso de transición energética en el que estamos inmersos. Si la electricidad debe ser el vector energético que lidere el proceso de descarbonización de la economía, el consumo de electricidad deberá aumentar a lo largo de la próxima década de manera sostenida para alcanzar los objetivos de renovables que se plantean.

Respecto a la generación de electricidad es de reseñar que la producción libre de emisiones se ha situado en el 59%, con el 38% procedente de fuentes de energías renovables y el 21% de la producción nuclear. Estas aportaciones han supuesto un descenso significativo de las emisiones del orden de 14%, cifra que contrasta con el 18% de incremento de emisiones del 2017 respecto al año anterior, fundamentalmente debido por haber sido 2018 un año húmedo, en el que se registraron precipitaciones del 25% superiores a la media.

Como dato positivo, el crecimiento de la demanda de electricidad comentado anteriormente supone el cuarto año consecutivo de crecimiento tras la caída del periodo 2008-2014. La totalidad de este crecimiento se cubrió mediante importaciones por el descenso de la generación, tal y como acabo de comentar.

En efecto, la producción neta de energía eléctrica en España en 2018 fue de 260.906 GWh, valor en unos 1.400 GWh inferior al del año anterior.

Además, se produjeron cambios notables en su estructura de producción debido a circunstancias coyunturales. En particular, en el año 2018 se incrementó la producción hidráulica en un 74,4%; lo que condujo al descenso en la generación térmica, cuya contribución había resultado especialmente relevante en 2017 en el que se experimentó un año más seco. Estas casuísticas ponen de manifiesto el papel cada vez más notable, incluso a nivel anual, de las tecnologías de respaldo y la necesidad del mecanismo de mercado que asegure su permanencia en nuestro sistema eléctrico. Asimismo, aunque en menor medida, se incrementaron las producciones eólica y las de las plantas de cogeneración. Por el contrario, las tecnologías que redujeron su producción fueron en especial la solar y, en menor medida, la nuclear y la biomasa.

En relación con las aportaciones de producción de las centrales convencionales por tipo de combustible en 2018, la producción hidroeléctrica contribuyó con el 13,8%. Por el contrario, las centrales de carbón y de ciclo combinado de gas natural, para adaptarse a la mayor disponibilidad de este recurso hidráulico renovable, redujeron su producción con respecto del año anterior representando algo menos del 26% del total de la producción.

El fuelóleo, ya desaparecido desde hace años del mix peninsular, redujo su producción en un 4,5% en los sistemas extrapeninsulares y representa menos del 3% del total de la producción nacional.

Por su parte, la generación nuclear, fue un año más la tecnología que más aportó al mix eléctrico nacional, un 20,4%. Presentando niveles de producción ligeramente inferiores a los del año anterior

Todas estas cifras supusieron que la generación de las instalaciones convencionales se cuantificase en 163.308GWh, valor un 1,2% inferior al del ejercicio anterior.

Por su parte, la producción del resto de tecnologías en 2018 ascendió a 97.598 GWh, un 0,6% superior al año anterior. De esa cantidad, el 70,3% corresponde a las energías renovables y los residuos, y el 29,7% restante corresponde a la cogeneración y al tratamiento de residuos. En este segmento, la tecnología con mayor cuota es la eólica que aportó un 19% del total de la producción, mientras que la producción solar se sitúa ligeramente por debajo del 5%.

En cuanto a los intercambios de electricidad realizados con Francia, Portugal, Andorra y Marruecos, al igual que el año anterior, el sistema eléctrico español tuvo un saldo netamente importador de 11.102 GWh, con un notable crecimiento, un 21,1% superior, por el menor saldo exportador con Marruecos.

Pasando a comentar la estructura del parque generación, hay que comenzar señalando que la demanda máxima del sistema peninsular alcanzó los 40.947 MW, en febrero, y estuvo un 10% por debajo de la máxima histórica alcanzada en 2007.

Por su parte, la potencia neta instalada en España en 2018 se mantuvo sin variaciones netas significativas, ya que los aproximadamente 390 MW dados de baja en el parque generador de gas quedaron prácticamente compensados por los 340 MW dados de alta en el eólico.

En total, las tecnologías convencionales representaron el 63,7% del parque generador, mientras que la potencia correspondiente a otras energías renovables, residuos y cogeneración del régimen retributivo específico supusieron el 36,3% restante. Los ciclos combinados con el 25,3%, la energía eólica con el 22,6% y las centrales hidroeléctricas con el 19,6%, son las tecnologías con mayor cuota de potencia instalada.

En cuanto al número de horas de funcionamiento de las centrales por tecnologías, durante 2018 destacaron como es habitual el parque nuclear con 7.474 horas, seguidas por la cogeneración (5.048 h), la biomasa y residuos (4.528 h) y el carbón (3.716 h). Las centrales de ciclo combinado de gas natural sólo funcionaron en promedio 1.143 horas. Por su parte, la eólica (2.110 h) incrementó ligeramente su funcionamiento y la solar (1.736 h) lo redujo.

Pasando ahora a realizar la comparación de precios de la electricidad en la Unión Europea, de acuerdo con los datos facilitados por la oficina estadística de la Comisión Europea, Eurostat, del primer semestre de 2018, en los 28 países de la Unión Europea para usos domésticos, con un consumo anual entre 2.500 y 5.000 kWh, España se encuentra en la banda alta de la Unión Europea, ocupando el cuarto puesto de los países con precios más altos, tan sólo por detrás de Dinamarca, Alemania y Bélgica.

Por su parte, de la comparación de precios para usos industriales, con un consumo anual entre 500 y 2.000 MWh, se destaca que España se encuentra en la quinta posición por debajo de la media de los 28 países de la UE.

Finalmente, en lo que se refiere a la regulación del año 2019 se destaca el publicado Real Decreto-ley 1/2019, que traspasa competencias regulatorias a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Como consecuencia, están previstos diversos desarrollos pendientes en forma de circulares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Siguiendo el calendario que se ha publicado recientemente, este año se deberán aprobar diversas normas: de cálculo de tasa de retribución financiera de las actividades de transporte y distribución, para el cálculo de los peajes de acceso a las redes, de la retribución de la actividad de distribución, del funcionamiento del mercado mayorista de producción de energía eléctrica o la de condiciones de acceso y conexión a las redes.

Sin duda alguna, la retribución de la distribución para el segundo periodo regulatorio se considera uno de los temas prioritarios. Todavía están pendientes de publicar las retribuciones definitivas de los años 2017, 2018 y 2019.

También se espera que durante el año se establezca la tasa de retribución de la distribución para este segundo periodo regulatorio.

En relación con los peajes de acceso de 2019, que son la parte regulada del precio eléctrico, la orden que los fija ha establecido que por quinto año consecutivo se congelen. En esta orden también destacan dos elementos. Por un lado, la eliminación del pago del servicio de disponibilidad y por otro, también quedan pendientes de revisar y actualizar los costes de comercialización de la actividad de suministro a precio regulado.

Otro de los temas que ocuparán son los relacionados con el Marco Estratégico de Energía y Clima, que ha publicado el Gobierno el pasado 22 de febrero, compuesto por el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, Plan Nacional Integrado de Energía y Clima y la Estrategia de Transición justa, al que se han presentado alegaciones tras un periodo de consulta que finalizó el pasado 22 de marzo. Una vez se recupere el pulso de la nueva legislatura este Marco deberá ser sin duda una de las medidas que centrarán previsiblemente los esfuerzos legislativos.

En relación con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que se ha presentado a la Comisión Europea para su evaluación, será objeto de debate durante 2019. En el mismo se definen los objetivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de penetración de energías renovables y de eficiencia energética. para la próxima década 2021-2030.

Finalmente, una de las medidas que más expectativa ha levantado es la nueva regulación del autoconsumo que ha supuesto una modificación profunda en España que elimina barreras a su desarrollo y facilita así la transición a una economía descarbonizada.

(Fuente: Asociación de Empresas de Energía Eléctrica - aeléc)

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