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Carbón

El Carbón

(Fuente: Federación Nacional de Empresarios de Minas de Carbón - CARBUNION)

INTRODUCCIÓN

El carbón ha producido la quinta parte de la electricidad española en 2012, reflejo de la importancia hoy de esta materia prima y sobre todo de la estratégica producción nacional de carbón como el único recurso energético de origen fósil en España, de disponibilidad permanente y garantía además de la seguridad en el suministro y complementario de otras fuentes energéticas importadas o de regularidad menos firme.

El último ejercicio ha sido un año ambivalente: coyuntura económica general recesiva, participación récord del carbón en el mercado eléctrico, descenso y retraso de ayudas públicas, conflictividad laboral y gran incertidumbre a corto y medio plazo.

Con el año finalizó el Plan del Carbón 2006-2012 y se comenzaron las conversaciones para negociar un nuevo Plan que abarque el periodo 2013-2018, negociaciones que no fructificaron en 2012 y se han prolongado durante los primeros meses de 2013.

La relevancia del carbón y de la producción nacional va más allá de su participación en el mix energético. Se enmarca en un sector económico como es el energético fuertemente regulado por el Estado. Y es además un ámbito que requiere de ayudas públicas, que en el caso del carbón no repercuten en la tarifa eléctrica y se financian directamente por los Presupuestos Generales del Estado.

Del carbón dependen comarcas enteras de Asturias, Castilla y León, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña y Galicia. Los recursos públicos que se aprueban en apoyo del carbón nacional refuerzan un sector económico e industrial del que España no puede prescindir, pero al mismo tiempo estas ayudas se destinan al desarrollo rural y mantenimiento de población y nivel de vida de amplias zonas rurales, el pago de jubilaciones o la construcción de infraestructuras económicas, culturales y sociales.

El sector del Carbón nacional ha realizado en los últimos años, continuado en 2012, un esfuerzo de modernización y actualización como pocos de la economía y la sociedad española, esfuerzo de incremento de la productividad, de respeto medioambiental y desarrollo tecnológico.

El sector ha continuado asimismo en 2012 trabajando para trasladar a los responsables políticos nacionales y comunitarios que España puede y debe contar con una minería de carbón competitiva más allá del 2018, fecha fijada por la Unión Europea para el cierre de las empresas que hayan recibido ayudas en los últimos años o su devolución.

CONTEXTO INTERNACIONAL

Aproximadamente el 40% de las necesidades mundiales de electricidad se cubren a partir del carbón, que a su vez es la segunda fuente de energía primaria, únicamente después del petróleo.

Desde comienzos de este siglo XXI el carbón ha registrado el mayor crecimiento mundial entre las fuentes de energía y se ha consolidado como la primera fuente de generación eléctrica.

El consumo de carbón se ha incrementado en un 60% desde comienzos de siglo, si bien la evolución varía según países y zonas geográficas: mientras que el consumo permanece estancado en los países de la OCDE, el crecimiento internacional del consumo se debe principalmente a las economías emergentes como China e India.

En cuanto a la participación del carbón en la generación de electricidad, en determinados países su contribución es prácticamente exclusiva, como Sudáfrica o Polonia (en torno al 90%), en China o Australia supone tres cuartas partes de la generación eléctrica; y en otros como India, Israel o Marruecos supera ampliamente el 50%. Resulta de interés reseñar que un país referente para España por desarrollo económico y tecnológico como Alemania, produce a partir del carbón el 45% de su electricidad.

El porcentaje de cobertura de la demanda de electricidad con carbón en la Unión Europea ronda el 30% de media, lo que hace que el carbón sea una fuente de energía importante para cubrir la variabilidad de las energías renovables, manteniendo la independencia energética frente a terceros países.

El mayor consumo de carbón en los países emergentes ha provocado un aumento de los precios internacionales hasta los 90 dólares por tonelada, lo que aconseja a los países productores adaptar sus costes y mantener esta energía autóctona. El precio del carbón internacional se situó a finales de 2012 en el mencionado nivel de los 90 dólares por tonelada puesto en puerto, mientras que el carbón nacional se situó en los 70 dólares por tonelada puesto en la central.

El 81,7% de la energía primaria que se consume en España proviene de terceros países, lo que supone un serio problema de seguridad de suministro. Los combustibles que importa nuestro país no provienen además de ningún país de la UE, lo que convierte al carbón en único combustible autóctono.

El 80% de la deuda comercial española procede de la importación de materias primas energéticas (petróleo, gas, carbón importado, uranio…), un volumen económico que se vería incrementado en un 2,5% en el caso de prescindir del carbón nacional y sustituirlo por importado.

La producción nacional de carbón evita importar alrededor de 1.200 millones de euros en productos energéticos, lo que empeoraría aún más nuestra deficitaria balanza comercial en este tipo de materias primas..

SITUACIÓN NACIONAL

La participación del carbón en la generación eléctrica de España en 2012 fue del 21,91%%, bastante superior a la registrada en ejercicios anteriores (17,7% en 2011) y sólo superada en el último año por la energía nuclear (22,9%). Se trata sin duda de un ejercicio excepcional, con un porcentaje no alcanzado en los últimos cinco años, que responde y está condicionado por unas determinadas condiciones de reserva de agua en los embalses, de precios de la electricidad, de condiciones meteorológicas o de iniciativas en política energética. Las centrales térmicas de carbón tienen la bondad de responder al instante a las puntas de demanda energética en el mercado de generación eléctrica.

La serie histórica nos muestra un mínimo en el año 2010, con un 9,4% de la producción eléctrica, y unos porcentajes de participación considerablemente más altos en los primeros años del siglo como el 25% en 2007 o el 32,4% en 2004.

En cualquier caso los datos de cobertura de la demanda eléctrica con carbón en 2012 reflejan la importancia del carbón en su conjunto y de la producción nacional para participar en la generación eléctrica con un alto porcentaje si la necesidad o la coyuntura energética así lo exige, como ocurre periódicamente, y que sería inviable en el caso de que determinadas decisiones políticas fuercen el fin de este sector económico e industrial.

En el apartado laboral cabe mencionar que durante 2012 el sector del carbón ha tenido que soportar una situación complicada englobada en un contexto económico complejo, cuyo ejemplo más evidente ha sido la paralización del sector durante tres meses debido a una huelga mantenida por los trabajadores de la minería en respuesta a la reducción de ayudas planteada por el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado de 2012.

Todos estos recortes produjeron una importante conflictividad laboral en el sector que desembocó en una huelga que se mantuvo durante los meses de junio y julio, recuperándose la actividad de forma progresiva desde principios del mes de agosto.

Al finalizar el año 2012 el sector del carbón en España daba empleo a cerca de 5.000 trabajadores , 3.407 en plantilla propia de las empresas y 1.487 en subcontratas; a lo que habría que sumar el empleo inducido y la actividad económica de comarcas rurales enteras aún más amplias que las tradicionales zonas carboníferas de Asturias-Bierzo-Palencia, Teruel y Puertollano.

El suministro térmico con producción del año se ha situado en 6,2 millones de toneladas en 2012, acabando el ejercicio con unas existencias totales, entre almacenamiento, empresas mineras y empresas eléctricas, cercanas a los 10 millones de toneladas.

El carbón extraído por las 15 empresas del sector, con un total de 33 unidades de explotación, ha sido adquirido por las cinco grandes empresas eléctricas en ocho centrales térmicas convencionales, con una potencia neta de 4.379 MW, y Elcogás para su central de gasificación integrada en ciclo combinado, con una potencia de 355 MW.
Este carbón se ha utilizado para generar una producción eléctrica de 19.419 GWh en 2012.

La reestructuración permanente que viene sufriendo el sector en los sucesivos planes 1990-1994, 1995-1997, 1998-2005 y 2006-2012, en los conceptos de producción y plantilla ha supuesto un descenso espectacular en la mayoría de los indicadores, desde unas cifras que en 1990 eran de 234 empresas, con una producción de 19'3 millones de toneladas y 45.212 trabajadores. En las últimas dos décadas podemos decir que el sector del carbón en España ha visto reducir en un 95% el número de empresas, en un 67% la producción y en un 90% el empleo directo.

El 31 de diciembre finalizó el Plan del Carbón 2006-2012. Dicho Plan no era un plan de cierre, sino que pretendía conformar una reserva estratégica de carbón con las minas mejor preparadas para la competitividad. En este contexto, muchas de las instalaciones han acometido nuevas inversiones en los últimos años, ampliando y mejorando sus explotaciones para producir carbón en mejores condiciones de competitividad.

Además, el mantenimiento y aumento de la producción para muchas minas es la única forma de permanecer activas con el nivel de reducción de ayudas prevista en el artículo 3.1.f. de la Decisión 787/2010/EU y de amortizar las inversiones vía ventas.

El "Plan Nacional de Reserva Estratégica de Carbón y Nuevo Modelo de Desarrollo Integral y Sostenible de las Comarcas Mineras" -como se llama- para el periodo 2006-2012, aprobado en marzo de 2006 por el Consejo de Ministros tras su firma por sindicatos, patronal y Ministerio de Industria, nació con el ambicioso objetivo de "encauzar el proceso de ordenación de la minería del carbón teniendo en cuenta los aspectos sociales y regionales derivados de la misma así como la necesidad de mantener una determinada producción de carbón autóctono que permita garantizar el acceso a las reservas".

Tenía por objeto también "atenuar el impacto que produce la pérdida de puestos de trabajo en el sector fomentando la creación de empleo alternativo al monocultivo del carbón mediante el apoyo a proyectos empresariales generadores de empleo, la potenciación de los recursos humanos de las comarcas financiando actividades de formación y la creación de infraestructuras".

El Plan pretendía contribuir a "propiciar la transición de las comarcas mineras hacia una estructura económica asentada sobre el desarrollo de actividades económicas de mayor valor añadido y de mayor calidad de los recursos humanos".

Sus objetivos por tanto eran muy diferentes y mucho más amplios que la simple ayuda estatal a un sector económico regulado, sino que contemplaba de forma destacada el desarrollo rural y la promoción de amplias comarcas sin otras alternativas económicas.

Aunque se pueda hacer un balance global positivo, la segunda mitad de la vigencia del Plan se ha caracterizado por incumplimientos que han puesto a las empresas del sector en una situación límite. Es el caso de la interrupción de los suministros y el almacenamiento del carbón no quemado, que ha lastrado en estos años la situación financiera de las empresas. En su etapa final hay que destacar el incumplimiento de las cifras pactadas y escritas en el Plan sobre producción o ayudas, el retraso en el pago de los apoyos públicos y su drástica reducción en 2012.

ASPECTOS ECONÓMICOS DEL SECTOR DEL CARBÓN NACIONAL

Durante 2102 el Gobierno central ha reducido en un 63% las ayudas a la producción de carbón nacional, en total 111 millones de euros frente a 301 millones en 2011 y por debajo de los 314 millones comprometidos por el Plan del Carbón para 2012, ayudas que en muchos casos incluso se ha demorado en su cobro hasta el año 2013.

Las ayudas al funcionamiento que recibe el sector para su viabilidad son devueltas con creces a las propias arcas públicas a través de las cargas fiscales y coberturas sociales que soporta la propia actividad minera, y a la propia sociedad mediante las rentas salariales y compras de bienes y servicios, además de la capacidad de arrastre de otros sectores económicos que, de manera indirecta o inducida, son potenciados gracias al entorno económico que propicia la minería de carbón y su fuerte capacidad de creación de valor añadido en sí misma y en otras actividades dependientes de ella, sin olvidar el ahorro en las importaciones de combustible que ascenderían a más de 1.200 millones de euros, contribuyendo así a mejorar la tan dañada balanza comercial de nuestro país.

ASPECTOS TÉCNICOS

Las centrales de carbón se caracterizan por su elevada firmeza ligada a la seguridad de suministro, que proporciona la diversidad de orígenes del carbón importado que no está expuesto a riesgos geopolíticos significativos, por la distribución geográfica y la abundancia de las reservas de carbón existentes.

En el caso de España la producción autóctona de carbón, que supera los seis millones de toneladas, asegura además que las centrales de carbón existentes puedan continuar con el funcionamiento adecuado, ya que fueron diseñadas para un mix de carbones específico.

Asimismo la situación geográfica de las centrales a cota elevada sobre el nivel del mar y lejanas en ocasiones de la costa hace que estos emplazamientos sean rentables con el uso del carbón nacional procedente de sus cuencas carboníferas correspondientes. Esta producción autóctona combinada con su central correspondiente aporta al sistema eléctrico seguridad de suministro a precios razonables.

Los carbones nacionales se consumen mezclados con carbón importado en una proporción característica que varía entre el 40% y el 60%. Modificar esta mezcla implica para una central térmica de cuatro a seis meses de trabajos y realizar inversiones cercanas a los 40 millones de euros en cada grupo térmico.

NORMATIVA 2012

La Decisión 2010/787 del Consejo de la Unión Europea continúa marcando la actualidad y viabilidad futura de la minería del carbón en España, pues obliga a cerrar en el año 2018 las minas que en la actualidad estén recibiendo ayudas, independientemente de que en este tiempo alcancen la competitividad.

Sobre esta normativa comunitaria tanto Carbunión como tres Comunidades Autónomas -Castilla y León, Asturias y Aragón- presentaron en su día una demanda contra la Decisión del Consejo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Carbunión considera que aquellas unidades de producción que sean competitivas en la fecha fijada por la normativa no sean obligadas al cierre, planteamiento que ha sido recogido por el Parlamento Europeo y por el Consejo Económico y Social de la UE en algunos de sus informes.

El objetivo de la Decisión 2010/787/UE es establecer un marco que tiene por objeto definir un Plan de Cierre ordenado de las minas de carbón no competitivas.

El considerando 6 de la Decisión determina que ésta sería la última excepción al régimen general de ayudas de estado para el sector del carbón: "la presente Decisión supone la transición para el sector del carbón de las normas sectoriales a las normas generales sobre ayudas estatales, aplicables en todos los sectores".

Por ello, a partir del 31 de diciembre del 2018, el sector del carbón se regulará como cualquier otro sector bajo las normas generales del TFUE concretamente en sus artículos 107 y 108.

PERSPECTIVAS A MEDIO PLAZO

Desde el punto de vista de Carbunión, todas las minas de carbón en España, tanto subterráneas cómo de cielo abierto, serían actualmente competitivas si cobrasen los precios internacionales de carbón, actualmente por encima del nacional. Sería necesario por tanto establecer el mecanismo por el que estas minas vendieran su carbón a precios internacionales, lo que haría innecesario el pago de ayudas por pérdidas de la producción.

Para las empresas productoras de carbón en España sería imprescindible que se despejaran a corto plazo las incertidumbres que lastran el sector. Algunos de los ejes cuyo desarrollo garantizaría la viabilidad del carbón nacional a futuro serían los siguientes:

  • Fijar el papel del carbón autóctono en el mix energético del futuro.
  • Asegurar el marco regulatorio hasta 2018 de común acuerdo entre sector del carbón, sector eléctrico y Ministerio de Industria.
  • Búsqueda de mecanismos puntuales que faciliten la entrada del carbón de forma preferente de acuerdo con la normativa europea y la Ley del Sector Eléctrico.
  • Búsqueda de acuerdos de suministro de carbón a largo plazo entre empresas eléctricas y mineras.
  • Lograr de la Unión Europea la no devolución de ayudas de las unidades de producción que, siendo competitivas, sigan funcionando a partir de 2018.

(Fuente: Federación Nacional de Empresarios de Minas de Carbón - CARBUNION)